Educación:
Consejos para fomentar el lenguaje en los niños
Pamela Elgueda
11 de Diciembre de 2002
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| Para que haya un buen desarrollo
del lenguaje los niños deben mantener una interacción profunda
y permanente con sus padres, con juegos que se repitan varias
veces en el día y duren al menos cinco minutos. |
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Hablarles desde que nacen e instarlos a usar bien las palabras son
algunas buenas formas de estímulo.
PAMELA ELGUEDA
Esa simpática y enternecedora sonrisa que el niño dedica a sus padres a
los tres meses de vida es apenas el comienzo de un proceso clave: el desarrollo
del lenguaje. Es un hecho que quienes tienen una buena estimulación verbal
durante los primeros cuatro años, tendrán más facilidad para aprender en
el colegio y mejores posibilidades para desplegar toda su creatividad.
Víctor Fernández, doctorado en neurobiología en la Universidad de Wisconsin
e investigador y académico de la Universidad de Chile, se explaya al respecto:
Para el éxito del aprendizaje futuro es fundamental un buen desarrollo del
lenguaje. Si éste está deteriorado, a la persona con le cuesta comunicar
lo que siente, sus experiencias y anhelos. Y también tiene dificultades
para entender la información que otro le envíe.
El lenguaje es una conducta específica de la especie humana, que se desarrolla
con la estimulación del entorno en que el niño está inserto, generalmente
compuesto por sus padres y otros familiares. Cuantas más palabras oye el
niño, más rápido aprende el lenguaje, explica Verónica Garcés, psicopedagoga
y coordinadora de esa carrera en la Universidad Andrés Bello. Se ha demostrado
que a los 20 meses los pequeños a los que sus madres les conversan mucho
conocen 130 palabras más que las 100 que saben sus pares.
El problema es que esta crucial estimulación temprana no se está cumpliendo
en algunos niños, según afirman los expertos. Los profesores actualmente
observan que muchos alumnos llegan al colegio con una mínima competencia
lingüística, advierte la psicopedagoga. Es decir, tienen un bajo dominio
de palabras y de la capacidad para hilarlas de manera correcta.
Juegos de interacción
La estimulación verbal en un niño comienza mucho antes de que éste emita
sus primeras palabras. Para que haya un adecuado desarrollo del lenguaje
tiene que haber una interacción rica, profunda, fluida y permanente entre
los adultos y el niño, a través de un juego que se haga de manera regular,
con los mismos objetos y por las mismas personas varias veces al día y durante
al menos cinco minutos cada vez, dice el fonoaudiólogo
y profesor de la Universidad de Chile Miguel Higuera C
E R I L.
Un niño que está en un ambiente adecuado, agrega el especialista, aprenderá
a tocar y a ser tocado, a mirar al rostro a las personas, a seguir la mirada
de otros, a seguir señalamientos con los dedos e, incluso, él mismo podrá
indicar los objetos que le interesan. También debe aprender a realizar pequeños
juegos de interacción como abrir y cerrar los ojos, hacer gestos y sonidos
con los que requiere atención, pide algo o lo rechaza.
Estas conductas permitirán al pequeño compartir emociones con las otras
personas, tener la misma experiencia afectiva del mundo y, por tanto, darle
el mismo sentido.
En este aspecto, las rutinas son importantes para el niño: Éstas hacen que
las palabras tengan un sentido, porque siempre están referidas a algo que
él sabe que va a pasar.
El desarrollo del lenguaje no sólo se relaciona con que el menor use una
buena cantidad de palabras y entienda su significado.
También con que las pronuncie correctamente, lo que está influido por ciertos
aspectos del desarrollo sensorial: el tono muscular, la capacidad auditiva
y visual e incluso la sensibilidad de sus órganos fonoarticulatorios (boca,
labios y lengua): Un niño que mamó poco, que come sólo molido y no mastica
puede pronunciar mal o tener problemas para hablar, porque son innumerables
los factores que se coordinan para pronunciar bien.
Cuando el pequeño comienza a emitir sus primeras palabras, hay acciones
muy sencillas que ayudan a estimular su lenguaje, como hablarle con palabras
(correctamente pronunciadas) y frases simples que tengan que ver con verbos
y adjetivos que escuchen todos los días.
También sirve presentarle alternativas. Por ejemplo, cuando quiere saber
el nombre de un objeto que llamó su atención (una cuchara), es mejor alentarlo
a que lo descubra haciéndole una pregunta que combine una palabra que él
ya conoce con la nueva: ¿Qué será esto, un zapato o una cuchara?
Además, jugar a que corrijan al adulto o a que le expliquen algo, los motiva
a usar todo su conocimiento de la estructura del lenguaje.
Diversos trastornos
Antes de los 4 o 5 años los niños pueden presentar trastornos específicos
del lenguaje. Estos pueden ser: leves, cuando el pequeño tiene problemas
para producir bien las palabras, sus secuencias y combinaciones; moderados,
cuando, además, evidencia dificultades para comprender el lenguaje; y severos,
cuando a los 3 a 4 años casi no emite palabra y le cuesta entender el lenguaje
oral.
Otros trastornos son las dislalias, que pueden ser de origen: cultural,
por ejemplo cuando cambian la l por la r en algunas palabras, porque las
han escuchado así; orgánico, asociados a problemas anatómicos como paladar
alto y mordida abierta; o funcional, debido a que respiran por la boca.
EN INTERNET
Centro del Desarrollo Infanto-Juvenil
www.ceril.cl
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