Trastorno Específico
del Lenguaje (TEL) por Ximena
Lizana Svec Fonoaudióloga Universidad
de Chile / Fonoaudióloga clínica Ceril,
Febrero 2007
Concepto de TEL y criterios
usados en su definición:
El Trastorno Específico del Lenguaje (TEL)
es una patología del lenguaje que tradicionalmente
ha sido considerada como evolutiva (Aguado, G.,
2002).
El TEL es definido por la ASHA (American Speech-Language-Hearing
Association) como: "Una anormal adquisición,
comprensión o expresión del lenguaje
hablado o escrito. El problema puede implicar
a todos, uno o alguno de los componentes - fonológico,
morfológico, semántico, sintáctico
o pragmático - del sistema lingüístico.
Los individuos con TEL suelen tener problemas
de procesamiento del lenguaje o de abstracción
de la información significativa para el
almacenamiento y recuperación por la memoria
a corto plazo" (Aram, D. M., 1991).
Por otra parte, a pesar de la caracterización
del trastorno como "específico",
desde hace tiempo se tienen evidencias de la asociación
del TEL con otros cuadros, como el déficit
de atención, los trastornos del aprendizaje
del lenguaje escrito, y las alteraciones de interacción
social entre otras (Aguado, G. ,2002).
Hipótesis explicativas del TEL
Como se menciona en la definición de TEL
propuesta por la ASHA, un factor común
a la mayoría de los niños con este
cuadro es que "…suelen tener problemas
de procesamiento del lenguaje o de abstracción
de información significativa para el almacenamiento
y recuperación por la memoria a corto plazo".
El resultado de la búsqueda de los mecanismos
cognitivos subyacentes al TEL, ha sido la propuesta
de varias hipótesis explicativas. El punto
común de todas estas hipótesis es
que las dificultades lingüísticas
de estos niños son una consecuencia de
alteraciones a un nivel cognitivo más profundo.
Hipótesis del Déficit en
el Procesamiento Auditivo
Esta hipótesis recoge estudios que señalan,
desde hace varios años, las dificultades
de la mayor parte de los niños con TEL
en tratar y almacenar la información auditiva,
sobre todo si ésta se presenta a cierta
velocidad. Una de las principales exponentes de
esta hipótesis es Tallal y ella sugiere
que las dificultades de estos niños no
dependerán tanto de las operaciones mentales
implicadas, como de la cantidad de material a
tratar y del tiempo disponible para hacerlo. Esta
interpretación se contrapone con los datos
de ciertas investigaciones que muestras diferencias
significativas de rendimiento, según la
información sea verbal o no (Monfort, M.,
Juárez, A., 1997).
Hipótesis de Superficie
Se refiere a dificultades en el procesamiento
de marcas morfológicas inacentuadas, infrecuentes
y breves, por déficit en la capacidad cognitiva.
En otras palabras, una forma lingüística
que representa un rasgo morfológico abstracto
y que es fonológicamente débil suele
ser omitido (Leonard, L. B., 1998, cit. op. Martínez,
L., & cols., 2003).
Hipótesis del Enlentecimiento Generalizado
En un estudio realizado por Miller et al en el
2006 encontraron que los niños con TEL
eran más lentos tanto en tareas cognitivas
no verbales como no verbales. Es decir, los niños
con TEL en tareas psicolingüísticas,
lingüísticas, cognitivas no verbales
y generales presentan un enlentecimiento cognitivo
general, así como también un enlentecimiento
en procesos específicos. (Kail, R., 1994,
cit. op Martínez, L. y cols., 2003).
Hipótesis de las Dificultades en la Memoria
de Trabajo Fonológica
Esta explicación se basa en un constructo
teórico procedente de la psicología
y plantea que las dificultades del TEL se deberían
a problemas en la capacidad de la memoria de trabajo.
De acuerdo al modelo de memoria de trabajo de
Baddeley ,si el almacén fonológico
está limitado y no puede mantener durante
el tiempo necesario las representaciones temporales
de las palabras, no se pueden abstraer los rasgos
nucleares de las mismas y, por lo tanto, la representación
fonológica no se puede construir. (Aguado,
G., 1999).
Por otra parte, al existir un déficit en
el almacén fonológico, el que no
podría almacenar más que una pequeña
parte de la información, el procesamiento
sería más lento, y se producirían
dificultades en la comprensión (Montgomery,
1995, 1996. cit. op. Aguado, G., 1999), en la
adquisición de nuevo vocabulario (Atkins
y Baddeley, 1998; Gathercole et al., 1999. cit.
op. Aguado, G., 1999) y para reconocer los estados
emocionales del hablante, ya que el procesamiento
sintáctico y semántico impide tener
en cuenta los rasgos prosódicos (van der
Meulen et al., 1997. cit. op. Aguado, G., 1999).
Clasificaciones del TEL
Los numerosos y variados nombres que ha recibido
este trastorno, así como su delimitación
y amplitud ciertamente imprecisas, sugieren que
el TEL debe estar constituido por diversos trastornos
relacionados, pero con características
distintivas. Es importante distinguirlos para
confeccionar programas de intervención
más eficaces. (Aguado, G., 1999).
Criterio Clínico- Lingüístico
La clasificación aceptada por casi toda
la comunidad científica es la que propusieron
Rapin y Allen (1987,1988). Esta tiene una base
clínica, está aceptablemente bien
delimitada y su capacidad para recoger de una
manera organizada los síntomas vistos en
los niños con TEL es también aceptable.
(Aguado, G., 1999).
A continuación se hace una reseña
de esta clasificación:
Agnosia verbal auditiva: el sujeto no comprende
el lenguaje, aunque puede comunicarse con gestos
naturales, y su expresión es nula o casi
nula, incluso en repetición: es un cuadro
asimilable a los descritos bajo las denominaciones
de afasia congénita mixta o sordera verbal
(Monfort, M., Juárez, A., 1997).
Dispraxia verbal: el sujeto presenta una comprensión
normal, o casi normal, pero con enormes dificultades
en la organización articulatoria de los
fonemas y de las palabras. Afecta también
a la prosodia. En su límite extremo, el
sujeto es completamente mudo: en ese caso sería
asimilable a los cuadros de afasia congénita
expresiva o audio-mudez dispráxica (Monfort,
M., Juárez, A., 1997)
Déficit en la programación fonológica:
la comprensión es relativamente normal,
existe una cierta fluidez en la producción,
aunque con muy poca claridad, lo que hace casi
inteligible a estos niños. Es notable la
mejoría de la calidad articulatoria en
tareas de repetición de elementos aislados
(Monfort, M., Juárez, A., 1997)
Déficit fonológico sintáctico:
Corresponde al cuadro clásicamente descrito
como disfasia (término ya no utilizado
por la comunidad científica) Estos sujetos
tienen una mejor comprensión que expresión,
pero les cuesta entender cuando el enunciado es
largo, incluye estructuras complejas, resulta
ambiguo, se presenta descontextualizado, o, simplemente
se emite con rapidez. En expresión destacan
sus dificultades de articulación, fluidez,
y sobre todo de aprendizaje y uso de nexos y marcadores
morfológicos. En algunos casos, la propia
formación secuencial de los enunciados
resulta ser laboriosa. .(Monfort, M., Juárez,
A., 1997)
Déficit léxico-sintáctico:
Dentro del retraso van superando sus alteraciones
de pronunciación, pero presentan grandes
dificultades de evocación y estabilidad
del léxico. La comprensión de palabras
sueltas puede ser normal, o casi normal, pero
no así la de frases. Se registra una abundancia
de "muletillas", interrupciones, parafasias,
perífrasis y reformulaciones, dentro de
una gran dificultad para mantener el orden secuencial
y utilizar correctamente los marcadores morfológicos
cuando tienen que expresar enunciados más
complejos que los simples diálogos cotidianos
(Monfort, M., Juárez, A., 1997).
Déficit semántico pragmático:
En este caso, el sujeto puede presentar un desarrollo
inicial del lenguaje dentro de límites
relativamente normales y carecer de problemas
importantes de habla. Sus enunciados también
pueden aparecer como bien estructurados. Sin embargo,
sufren grandes dificultades de comprensión.
Llegando al caso de que su nivel expresivo sea
superior al comprensivo. Sobretodo, destaca la
falta de adaptación de su lenguaje al entorno
interactivo: los ajustes pragmáticos a
la situación o al interlocutor son deficientes,
la coherencia temática inestable y puede
existir ecolalia o perseveraciones (Monfort, M.,
Juárez, A., 1997).
Aspectos cognitivos y neurobiológicos
del TEL
Habilidades cognitivas y psicolingüísticas
en niños con TEL
En países como el nuestro, muy pocas veces
se realizan evaluaciones psicológicas cognitivas
en el proceso diagnóstico del TEL. Cuando
esto ocurre, se suele aplicar pruebas como el
WISC y el WPPSI, especialmente los ítemes
verbales (Martínez et al, 2002).
No obstante lo señalado en la definición
por exclusión del TEL, especialmente en
lo que se refiere al aspecto cognitivo, diversas
investigaciones han encontrado que los niños
con TEL presentan dificultades en variadas habilidades
de este tipo. La gran mayoría de los estudios
realizados sugieren que los niños con TEL
manifiestan un desempeño inferior en comparación
a niños de la misma edad cronológica
y/o mental, e incluso a veces inferior a niños
con el mismo nivel de desarrollo de lenguaje (Martínez
et al., 2002).
Concomitantemente, existen también evidencias
que apuntan a influencias genéticas que
estarían afectando las etapas tempranas
del desarrollo del cerebro. Es importante entonces
saber cómo esta influencia genética
opera.
En los últimos años ha sido posible
realizar estudios de neuroimágen en individuos
con TEL , gracias a los avances tecnológicos,
éstos proveen grandes evidencias que el
TEL se asocia con un desarrollo neurobiológico
atípico en dos regiones cerebrales que
se saben son cruciales para el funcionamiento
lingüístico. Estas son el área
de Wernicke y el área de Brocá.
Estas investigaciones reportan que niños
con TEL muestran una reducida asimetría
morfológica cerebral. Gauger usando imágenes
de resonancia magnética para medir el plano
temporal que se sitúa bajo la cisura de
Silvio y junto a la zona ínfero lateral
del giro temporal superior, constituye el área
de Wernicke, región crítica para
la comprensión del lenguaje, en niños
con TEL y en niños control con edades de
alrededor de 9 años de edad . Los resultados
demostraron que los niños con TEL presentaban
menos asimetría del plano temporal izquierdo
que sus controles.
Otro estudio realizado en niños normales
demuestra que entre 5 y 9 años de edad
demuestra que la asimetría del banco horizontal
del plano temporal izquierdo se correlaciona significativamente
con el éxito en tareas de desempeño
fonológicas. También se ha investigado
con neuroimágen otras regiones como la
frontal en niños con TEL. Gauger et al.
Encontró que el pars triangiularis localizado
en el giro frontal inferior y parte central del
área de Brocá era más pequeño
en niños con TEL al compararlos con sus
controles sólo en el lado izquierdo (Bishop.
D, 2000).
Otros estudios de investigación en neuroimágen
sobre el desarrollo de la conectividad en el cerebro
humano como el método de imagen de difusión
tensora permite examinar el rol de la conectividad
cortical en el desarrollo cognitivo a través
de la información dada por la direccionalidad
y regularidad de los tractos de fibras mielinizados.
Uno de estos estudios demuestra que el desarrollo
de la capacidad de la memoria de trabajo se correlaciona
positivamente con la conectividad prefrontal-parietal.
Las imágenes muestran diferencias de conectividad
entre adultos y niños. Investigaciones
similares que combinan el método de imagen
de difusión tensora e imagen de resonancia
magnética funcional han demostrado la importancia
de la maduración de la conectividad prefrontal-parietal
en la ejecución de tareas de memoria de
trabajo (Casey.B, Tottenham.N, Liston.C, Durston,
S ,2005).
Por lo tanto, las dificultades en el proceso de
maduración y de conectividad de estas áreas
derivan en un déficit en la capacidad de
la memoria de trabajo.
Se explica entonces que los niños con TEL
además de presentar dificultades en tareas
verbales también presenten dificultades
en diversas tareas no verbales. Entre éstas
están las tareas piagetanas clásicas
como la imaginería mental, seriación
y conservación. Existen también
tareas de evaluación de hipótesis,
en las cuales los niños deben descubrir
una regla para la formación de conceptos
y su posterior aplicación.
Dentro del marco de las investigaciones que intentan
explicar las dificultades cognitivas en los niños
con TEL han surgido diversas propuestas. Una de
ellas explica que en el niño con TEL existiría
un déficit en la capacidad de procesamiento
de la información, es decir, la capacidad
para almacenar y computar información durante
la realización de diversas tareas tanto
verbales como no verbales, tales como el razonamiento
analógico y especialmente estaría
disminuida la capacidad de la memoria de trabajo
fonológica y del ejecutivo central (Martínez
et al., 2002).
El Razonamiento analógico puede ser tanto
verbal como no verbal. Consiste en solucionar
problemas en base a la identificación de
alguna similitud entre los componentes del problema
e información previa similar o diferente,
es decir, recurrir a la información conocida
para la solución de un problema nuevo,
transferir parte del conocimiento de un dominio
ya conocido (dominio fuente) a un dominio nuevo
(dominio meta). La importancia del razonamiento
analógico está claramente establecida.
Éste está implicado en la clasificación
en la resolución de problemas, en la explicación
y en el pensamiento creativo. Este tipo de razonamiento
es indispensable entonces en el aprendizaje y
enseñanza de la ciencia así como
también es importante en el aprendizaje
del lenguaje oral y escrito (Martínez et
al.,2002).
Los estudios sobre razonamiento analógico
en niños TEL son escasos. Un aspecto notorio
es que los niños escolares con trastornos
del lenguaje de 6,4 años o más manifiestan
dificultades en el razonamiento analógico,
tanto en el proporcional como en el funcional
o de transferencia También parece ser importante
el tipo de analogía dado que en el estudio
de Materson et al (1993) los niños con
TEL presentaron un buen manejo de las analogías
de antónimos, lo que se podría interpretar
que ésta sería de adquisición
temprana y muy fácil. De acuerdo con estas
investigaciones los niños con TEL manifestarían
dificultades de tipo cognitivo dado su menor desempeño
respecto a niños sin TEL pareados por edad
mental.
En nuestra realidad contamos con un estudio realizado
por Martínez et al. sobre el razonamiento
analógico proporcional verbal y no verbal
en niños preescolares con TEL moderado
. Los resultados demuestran que el desempeño
en el razonamiento analógico verbal como
el no verbal en estos niños es significativamente
inferior que su grupo control. El desempeño
inferior de los niños con TEL en las tareas
de razonamiento analógico no verbal moderado
indicaría la presencia de dificultades
cognitivas más básicas ya que debían
resolverlas sin recurrir al lenguaje. Lo señalado
anteriormente se puede relacionar con la evidencia
cada vez mayor que los niños con TEL en
edad escolar manifiestan dificultades cognitivas
y psicolingüísticas. (Martínez
et al. 2002)
Inteligencia no verbal y TEL
Se han hecho algunos estudios longitudinales para
observar la relación TEL inteligencia no
verbal .Uno de ellos es el realizado por Conti-Ramsden
y sus colegas en Manchester Inglaterra en niños
con TEL en distintas etapas de su desarrollo escolar
(7 y 11 años de edad respectivamente) .
Los resultados arrojaron los siguientes hallazgos:
muchos niños que a la edad de siete años
manifestaban una cognición no verbal normal
posteriormente presentaban problemas en este aspecto
a los once años. Esto significaría
que las dificultades cognitivas de los niños
con TEL en etapas posteriores, serían entre
otras variables, una consecuencia de sus dificultades
lingüísticas (Conti-Ramsden, G, 2002)
Siguiendo esta misma línea de investigación,
otros estudios longitudinales demuestran que el
C .I no verbal puede caer o fluctuar sustancialmente
en grupos de niños con TEL ,con un declive
del promedio de alrededor de 10 a 20 puntos (Krassowski
& Plante, 1997; Paul &Cohen, 1984, cit.
op. Botting, N., 2005). Tomblin, Freese y Records
(1992) reportaron una caída en el promedio
en el C. I. no verbal de alrededor de 8 puntos
en una submuestra de su grupo con TEL entre la
infancia y la adultez.(Botting,N.,2005). Por otra
parte, Mawhood, Howlin y Rutter (2000) encontraron
una gran caída de 14 puntos en un grupo
de 17 individuos con trastornos del desarrollo
del lenguaje seguidos hasta la adultez (Botting,
N., 2005).
Sin embargo, existen algunas sugerencias de que
este patrón no es aplicable a todos los
niños con TEL. Sthotard, Snowling, Bishop,
Chipchase y Kaplan (1998) encontraron que 15 niños
con historia de TEL que habían superado
sus dificultades lingüísticas eran
indiferenciables de un grupo control en habilidades
no verbales. Contrariamente, los niños
con TEL persistente muestran puntajes de C. I.
no verbal fuera del rango normal. (Botting, N.,
2005).
Otro estudio longitudinal realizado por Botting
a 82 niños en 2005 en el Reino Unido, cuyos
C. I no verbal fue medido a los 7, a los 8 , a
los 11 y a los 14 años reveló una
caída significativa entre los 7 y 14 años
por sobre los 20 puntos del C I. Esta caída
toma lugar principalmente entre los 8 y 11 años,
pero continua entre los 11 y 14 años. Investigaciones
posteriores revelaron que los diferentes grupos
de niños mostraban patrones de desarrollo
distintos en el C. I. Estos grupos también
mostraron diferencias significativas en el desempeño
del lenguaje a los 14 años. Es decir, esta
caída no es universal para todos los niños
y los patrones de desarrollo de C. I. parecen
estar relacionados, al menos , de alguna manera
con el desarrollo lingüístico (Botting,
N., 2005).
Martín
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