1. Introducción
2. ¿Que no es Depresión?
3. La depresión es una enfermedad
4. Descripción de la sintomatología
del trastorno depresivo
5. Tratamiento
1. Introducción
Mucho se habla hoy en día de la depresión.
Que "me siento depresivo", "ando
depre", "que esa mala noticia me tiene
depre" o "que ese fallecimiento me tiene
depresiva", son algunas de las frases que
escuchamos habitualmente. Y no es tan extraño
que esto ocurra simplemente porque la depresión
es una enfermedad que ha costado definir.
Aunque se consideran como síntomas centrales
el ánimo depresivo, la tristeza (en niños
y adolescentes puede se irritabilidad) y un desinterés
por las cosas que antes interesaban, la depresión
puede tener muchas variantes y ser, sin embargo
una depresión.
Entonces, ¿Qué es un trastorno
depresivo? ¿Cuáles son los síntomas
característicos? ¿Qué no
es depresión? ¿Hay distintos niveles
de depresión? ¿Es verdad que existe
la depresión o es una invención
para llamar la atención? Son parte de lo
que este artículo quiere aclarar.
Para poder comprender y acercarnos un poco más
al diario vivir de una persona con depresión,
conoceremos un relato de un día cualquiera:
"Me tengo que despertar todos los días
a las 6:00 am, pero desde hace tiempo que me estoy
despertando como a las 5:30 am, muerta de sueño.
Empiezo a sentir el corazón latir con fuerza,
como que me sube la ansiedad, y por más
que hago el esfuerzo por dormir me es imposible,
cierro los ojos pero no puedo volver a dormirme.
Ya llevo un montón de tiempo así,
incluso me pasa los fines de semana en que podría
dormir hasta tarde. Me da rabia.
Me levanto, pero me siento cansada, y más
me cansa ponerme a pensar en todo lo que tengo
que hacer en el día: la prueba, tengo como
tres tareas que tenía que hacer ayer, pero
es que no tenía ganas, estuve toda la tarde
con la tele encendida viéndola, pero pregúnteme
si me acuerdo de algo, porque ya no puedo ni estudiar
cuando quiero, no se me queda nada… ¿En
qué iba? ¡ah ya! Después tengo
el cumpleaños de una tía. Van a
ir todos los de la familia y me van a preguntar
lo mismo de siempre, ¡uf! Me gustaría
quedarme sola en la casa.
Después el típico día de
colegio: llegar al colegio, encontrarme con mis
compañeras, tener que escuchar a todos
profes, ¡uf! - ¡Y que voy a tener
que ir al maldito cumpleaños! ¡Siempre
tengo que hacer lo que mis viejos me dicen! ¡Me
da rabia, parezco un mueble más que su
hija! ¿¡Acaso no se dan cuenta que
quiero estar sola!? Déle con sólo
preguntarme cómo me fue, lo único
que les importan son las notas.
Y claro, me mandan al psicólogo pa' que
me arreglen! Ando cansada de todo y de todos.
Quisiera dormir una semana entera, estoy tan cansada…
pero apenas pongo la cabeza en la cama es como
automático, son dos horas pegada al techo
pa' comenzar de nuevo otro día igual al
anterior y al siguiente…"
2. ¿Que no es Depresión?
Para comenzar a delimitar lo que es un trastorno
depresivo, vamos a considerar rápidamente
lo que puede parecerse a éste, pero que
no lo es:
- No se considerará trastorno depresivo
a los síntomas provocados directamente
por una sustancia (drogas, medicamentos, alcohol,
etc.) o por una enfermedad médica (por
ejemplo, hipotiroidismo)
- Como regla general, no se considerará
depresión a una persona que esté
pasando por los primeros 6 meses de duelo.
- Tampoco se considera depresión a
la tristeza. Se distinguen en que la tristeza
es un sentimiento normal y sano frente a una
causa conocida, mientras que la depresión
necesita una configuración sintomatológica
para poder ser diagnosticada.
Esto no quiere decir que no puedan ser diagnosticados
dos cuadros (por ejemplo, abuso de sustancias
y depresión), pero hay que despejar y ser
más cauteloso, ya que si alguien tiene,
por ejemplo, hipotiroidismo, el tratamiento antidepresivo
no dará un buen resultado.
3. La depresión es una enfermedad
Lo primero y más general que define a un
trastorno depresivo es que es una enfermedad,
y considerarla como tal tiene implicancias tales
como:
- que tiene un conjunto de síntomas
que las distinguen de otras enfermedades y
de lo que no es enfermedad
- que tiene un desarrollo y pronóstico
- que tiene un tratamiento
- y lo último, pero no menos importante,
es que no es algo que dependa de la 'voluntad'
para poder mejorar, es decir, no es controlable
por el empeño de querer controlarlo,
es algo que se padece y que deteriora la vida.
Es común que los familiares de quienes
padecen depresión les digan (muchas veces
con una buena intención de ayudar), que
"tienes que ponerle empeño",
que "tienes que tirar pa'arriba", que
"tienes que poner de tu parte" o "si
quisieras podrías salir"; e incluso
señalan que la depresión no existe,
que son mañas o que está llamando
la atención.
Son algunas de las palabras con que peor se siente
una persona con depresión, las menoscaba
y confunde, ya que es una enfermedad. Es como
si a un enfermo de hepatitis le dijéramos
que está enfermo por 'teatro' o que si
pusiera de su parte se mejoraría antes.
No sólo les estamos pidiendo algo imposible,
sino que además les entregamos una dosis
de desorientación, pues ellos mismos comienzan
a asumir que esto es algo que pueden manejar y
que 'tienen que sólo poner de su parte
para superarlo'. Usualmente se les exige que salgan
de la depresión, pero nunca se les entrega
el cómo, el camino por el cual salir. Además,
la persona depresiva ya está llena de 'máximas'
(yo debería …) y ésta pasa
a ser una más.
Y no es que no se pueda hacer nada, muy por el
contrario, pero al igual que con el hepatítico,
el empeño ha de emplearse en seguir las
indicaciones médicas. Lo mismo cabe para
salir de la depresión.
Aún más, la depresión, así
como cualquier enfermedad, ha de considerarse
como una enfermedad familiar, no sólo por
sus componentes interaccionales, sino porque toda
la familia está afectada por lo que a uno
le pasa, directa o indirectamente. Por lo general,
las depresiones largas agotan a quienes las padecen,
contagiando su malestar y confusión, lo
cual significa que muchas veces hay que considerar
en el tratamiento no sólo a quién
padece de depresión, sino que también
a personas significativas que la rodeen.
En términos estadísticos, la depresión
se asocia a la mujer: es dos veces más
frecuente en mujeres que en hombres. Por otra
parte, el índice de suicidios es más
alto en los hombres.
4. Descripción de la sintomatología
del trastorno depresivo
Tres son los síntomas distintivos centrales
de una depresión:
a) Tener el ánimo depresivo, es decir,
estar aletargado, con el ánimo bajo,
a lo que comúnmente le llamamos "ando
depre";
b) Tener una gran tristeza, sentir pena o
melancolía (en los niños y adolescentes
puede darse con irritabilidad);
c) Perder la capacidad de entusiasmarse (por
algo que antes sí entusiasmaba): por
ejemplo, si antes me gustaba hacer deporte
o ver tv, ahora no.
Tan sólo dos de estos síntomas
centrales se deben dar para presumir un diagnóstico
de trastorno depresivo. Se debe dar una marcada
diferencia al período anterior a la aparición
de los síntomas y éstos han de aparecer
durante un período de por lo menos dos
semanas, durante la mayor parte del día
y casi todos los días, menoscabando el
funcionamiento global (escolar, familiar, laboral,
etc.)
Hay una serie de síntomas que también
deben acompañar a los anteriores para completar
el cuadro diagnóstico (por lo menos deben
darse 4):
- Trastorno de sueño: usualmente insomnio
de despertar precoz y si además se
combina con ansiedad, también se agrega
insomnio de conciliación, más
las interrupciones durante la noche. En escasas
oportunidades hay hipersomnia (dormir mucho
más de lo normal, por ejemplo, 12 horas
o más).
- Trastorno del apetito: puede disminuir las
ganas de comer con bajas de peso de 3 kilos
en un mes, o aumentar producto de la ansiedad
y picotear todo el día con un aumento
de 3 kilos o más en un mes. También
ocurre, a veces, que la comida se siente insípida,
sin sabor.
- Cansancio excesivo: el cuerpo se siente
lento con fatiga, enlentecido;
- Dificultades de concentración, ya
que el cuerpo está gastando energías
para mantenerse vivo y luchar contra la enfermedad
y no para estar 'inteligente'.
- Problemas para tomar decisiones: lo que
antes era fácil de decidir ahora es
un dilema, perdiendo todo sentido de priorización,
- Autoculpabilidad: frases como "sabía
que me iba a pasar" (algo malo), "a
mí nunca me resulta" (y a todos
sí), "todo esto es por mi culpa",
etc., son de lo más comunes en personas
con trastorno depresivo;
- Pesimismo: es una extensión de lo
anterior, con pensamientos del tipo "seguro
que me va mal", "para qué
voy a ponerle empeño si igual no resultará",
etc.
- Pensamientos de muerte: la persona depresiva
se plantea la muerte como una opción
a terminar con sus problemas y los que les
ocasiona a los demás, por lo que en
un primer nivel considera que la muerte es
un camino para salir de "todo esto",
luego en un nivel más profundo, planear
cómo y fantasear con la muerte, para
en un tercer nivel, intentar suicidarse.
5. Tratamiento
Como en todo orden de enfermedades, es toda la
persona y sus áreas la que se envuelve
dentro de su enfermedad. Pero esto es sumamente
notorio en el caso de la depresión.
Consideraremos a la persona dividida en cuatro
esferas:
- El cuerpo
- El pensamiento
- Los sentimientos
- La conducta
El cuerpo y su biología se ven menoscabados:
hay una baja en las defensas y su consecuencia
inmediata es estar más proclive a padecer
más enfermedades; son comunes problemas
inespecíficos y cambiantes como dolencias
musculares, tendinitis, dolor de cabeza, lumbago,
colon irritable, acidez estomacal, bruxismo (rechinar
los dientes), agotamiento general, enlentecimiento
en las reacciones, etc.
Los pensamientos son del tipo "medio vaso
vacío", pesimista, lento, con dificultades
para memorizar y decidir, autoculpabilizantes
y menospreciativos.
Los sentimientos son, en la mayoría de
las personas con trastorno depresivo, de tristeza,
pena (muchas veces inexplicable), cansancio permanente
o agotamiento, falta de sueño, desesperación,
impaciencia, irritabilidad, inferioridad, pesimismo,
etc. En los casos más severos, se puede
producir anhedonia, un vacío en el que
no se siente ni alegría ni tristeza, ni
entusiasmo ni desánimo, en resumen, se
demuestra una falta en el sentir, dando absolutamente
lo mismo cualquier cosa.
Algunas conductas visibles son un andar lento,
con la espalda medio encorvada, movimientos lentos
y aparentando hacer un gran esfuerzo, enojo fácil
(por lo irritable), solitariedad (sentirse solo
a pesar de haber mucha gente), una comunicación
pobre (en términos de cantidad de palabras
incluso llegando a monosílabos), aislamiento,
etc.
Todas estas áreas siempre se influyen
y, a su vez, son influidas (por eso es que, en
general, tienen mayor probabilidades de mejoría
enfermos que tienen un ánimo inquebrantable).
En el caso de la depresión son estas cuatro
esferas las que hay que abordar, para lo cual
se deben unir dos instancias distintas de tratamiento:
el medicamentoso y el psicoterapéutico.
El primero tiene que ver más directamente
con nivelar químicamente las áreas
físicas y emocionales; la psicoterapia
asume un papel fundamental en los cambios conductuales
y del pensamiento.
Si consideramos que la emocionalidad es la que
está enferma, el poder influirla directamente
(a través de la voluntad) es casi imposible,
por lo que hay que intervenir de manera indirecta
al aprender a cambiar nuestros pensamientos y
conductas a través de la terapia.
¿Se puede salir de la depresión
sin ayuda? Existe un bajo porcentaje de personas
con depresión que mejora. ¿Se recomienda?
Por ningún motivo, por tres razones: uno,
la probabilidad estadística de salir de
la depresión es mínima; dos, es
mucho lo que se puede perder haciendo que ella
sea parte de nuestra vida en forma crónica;
y tres, que al tratar la depresión se obtiene
un crecimiento personal enorme, tal como cuando
uno se enfrenta a eventos vitales que nos hacen
reaccionar a nuestro estilo de vida, creciendo
como ser humano.
En resumen, la depresión es una enfermedad
que puede llevar a la muerte, por lo que frente
a la duda lo mejor es consultar a un profesional,
ya sea para diagnosticarla y comenzar un tratamiento
como para descartarla.
Martín
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