por:
Sergio Canals Lambarri Médico Cirujano
P.U.C. Psiquiatría Infanto Juvenil
U. De Chile. Diplomado en Filosofía
U. Padre Hurtado. / Ceril (Prevención
Del Consumo de Droga Sergio Canals L. MTG
6/6/2000 )
El
abordaje del problema del consumo de drogas obliga
a preguntarse por el sentido o esencia de este
comportamiento del ser humano. Los testimonios
de personas que consumen distintos tipos de drogas
enfatizan "el cambio de la realidad y esto
lo cambia a uno... uno crea su realidad maravillosa
y de fantasía... se juega con ella".
Efectivamente, desde que uno nace tiene un apetito
por las "experiencias de excepción"
que permitan descubrir, crear o jugar con la realidad,
hecho asociado a la satisfacción y al placer.
Un niño jugando con un disfraz de Picachú
es Picachú y la realidad en ese momento
es Picachú; un adolescente imagina y vive
sus propias fantasías transformando su
realidad interna; un adulto busca estímulos
y es capaz de maravillarse frente a una obra de
arte que cautiva su espíritu, "vive"
una película o se sumerge en la realidad
de un libro.
El ser
humano tiene esta capacidad radicada en su esencia
biológica, sicológica, espiritual
y cultural (¿el hálito de Dios?).
Cuando esta capacidad se trastoca, puede llegar
a ser una necesidad acuciante y compulsiva, consciente
e inconscientemente, de manera permanente y angustiante,
la búsqueda de la transformación
de algún aspecto de realidad. Según
el doctor Roa, serían las vivencias de
"insatisfacción vital", una sensación
de disconformidad con algún aspecto de
la realidad, ya sea emocional, familiar, social,
laboral... sumado a la incapacidad de abordar
este problema con las características personales.
El desamor, la soledad, la frustración
y en general, las condiciones de deshumanización
serían causas fundamentales, como también
enfermedades mentales como la depresión
y trastornos de la personalidad que generarían
un consumo "sintomático medicamentoso".
Interesante
es desde este punto de vista la clasificación
del consumo excesivo de alcohol en "tediofóbico"
(para arrancar del horror del aburrimiento) y
"normotimizante" (para normalizar o
arreglar algún aspecto de la personalidad,
como la capacidad para comunicarse). Para Victor
Frankl, la adicción junto con la depresión,
el suicidio y la violencia estarían referidas
a la "carencia de sentido y vacío
existencial", donde se ha "socavado
el deseo de hallar el sentido de la vida"
con una "búsqueda de experiencias
plenas de sentido" en forma permanente y
exagerada, siendo el consumo una especie de "sicoterapia
autoadministrada". La droga sería,
entonces un instrumento químico, mágico,
automático, capaz de crear realidades,
o más bien simulacros de realidades artificiales,
y su uso se instalaría en una necesidad
vital pero perturbada de la persona, que termina
por enfermarlo (adicción biológica
y psicológica), ya que para ésta
la única manera de poner en marcha esta
capacidad ya sin control, sería con una
sustancia química externa.
Finalmente,
sólo consumen para intentar mitigar el
dolor y sufrimiento de esta necesidad desbocada,
a pesar del daño que le produce este comportamiento.
El centro de la prevención estaría
en permitir a esta poderosa capacidad transformadora
de la realidad desarrollarse educadamente, bajo
el control de la voluntad y los valores, orientándola
hacia la humanización y el desarrollo de
la personal. De manera complementaria, habría
que generar las condiciones familiares, laborales,
económicas, sociales, culturales, etc.
para que las personas desde que nacen hasta que
mueren logren vivir realidades satisfactorias,
desarrollando libremente sus capacidades y un
mundo interno que pueda compartirlo con otras
personas y por sobre todo, puedan descubrir permanentemente
el sentido de la vida personal, familiar, laboral
y comunitaria, ya que "el sentido permite
transformar realidades".
Martín
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