por
Nathalia Calderón Astorga, Licda. Natalia
Calderón Astorga. M.Sc. Terapeuta del
Lenguaje Oral y Escrito. Especialista en Dificultades
del Aprendizaje. PEDAGOGA. Administradora
Educativa. Universidad Nacional de Costa Rica
- Universidad Católica de Costa Rica
El Síndrome
de Asperger (también llamado el trastorno
de Asperger) es un tipo relativamente nuevo de
trastorno del desarrollo; este término
ha sido utilizado de modo más generalizado
durante los últimos quince años.
El Síndrome de Asperger es el término
utilizado para describir la parte más moderada
y con mayor grado de funcionamiento de lo que
se conoce normalmente como el espectro de los
trastornos generalizados del desarrollo (o espectro
autista). Al igual que las demás condiciones
registradas en dicho espectro, se cree que el
AS representa un trastorno del desarrollo con
base neurológica, de causa desconocida
en la mayoría de los casos, en el cual
existen desviaciones o anormalidades en tres amplios
aspectos del desarrollo: conexiones y habilidades
sociales, el uso del lenguaje con fines comunicativos
y ciertas características de comportamiento
y de estilo relacionadas con rasgos repetitivos
o perseverantes, así como una limitada
pero intensa gama de intereses.
Dado que en el AS existe un rango o espectro
de la severidad sintomática, numerosos
niños con una deficiencia leve, que pudieran
reunir los criterios para un diagnóstico
de AS, no reciben ningún diagnóstico,
se consideran "especiales" o "simplemente
diferentes", se diagnostican erróneamente
con un Trastorno de Atención, problemas
emocionales, etc. Muchos especialistas en este
campo opinan que no existe un límite claro
entre los niños con AS y los niños
"normales pero diferentes". La inclusión
del AS como una categoría separada dentro
del nuevo DSM-4, con criterios de diagnóstico
bastante claros, debería facilitar la consistencia
del diagnóstico.
Los niños (as) se ven afectados en su
desarrollo psicomotriz, emocional, social y del
lenguaje, lo cual suele en muchas ocasiones confundirse
con un "retraso mental medio" y que
les impide integrarse a la sociedad en forma normal.
Empero, si la detección se hace de manera
oportuna, es válido una estimulación
temprana (oportuna), lo cual les brindará
la oportunidad de integrarse socialmente y alcanzar
un mejor desarrollo con capacidad para comunicarse
verbal y corporalmente.
De ahí la importancia de que los padres
y madres de familia, se den a la tarea de observar
el comportamiento de sus hijos (as), pues de ello
depende en gran medida una vida con calidad ,
evitándole así que sufran grandes
limitaciones.
El AS se asocia frecuentemente con otros tipos
de diagnósticos, también de origen
desconocido, tales como: trastornos con tics nerviosos,
problemas de atención y problemas de estados
de ánimo como depresiones o ansiedad. En
algunos casos, existe un componente genético
claro, con uno de los padres (con más frecuencia
el padre) que presenta un cuadro completo de Asperger
o algunas características; los factores
genéticos aparecen más a menudo
en el AS que en el caso del autismo clásico.
En los familiares de niños con AS, los
rasgos temperamentales que aparecen con más
frecuencia, solos o combinados entre sí,
son intereses intensos y limitados, estilo compulsivo
o rígido y torpeza social o timidez. A
veces, existe una clara historia familiar de autismo
en parientes próximos, lo que reafirma
la impresión de que el AS y el autismo
son síndromes relacionados entre sí.
Otros estudios han mostrado una incidencia relativamente
alta de depresiones, tanto bipolares como unipolares,
en los familiares de niños con AS, lo que
sugiere una conexión genética, al
menos en algunos casos. Es probable que, tanto
para el AS como para el autismo, el cuadro clínico
esté influenciado por muchos factores,
entre ellos el factor genético, pero en
la mayoría de los casos no existe una causa
única identificable.
Los nuevos criterios del DSM-4 para el diagnóstico
del AS, que contienen un vocabulario muy similar
al de los criterios diagnósticos del autismo,
estos incluyen la presencia de:
Deficiencias cualitativas en la interacción
social, que incluyen algunos o todos los siguientes
criterios:
- Uso deficiente de comportamientos no verbales
para regular la interacción social.
- Fracaso en el desarrollo de relaciones
apropiadas con personas de su edad.
- Falta de interés espontáneo
en compartir experiencias con los demás.
- Falta de reciprocidad social o emocional.
Patrones de comportamiento, intereses
y actividades restringidos, repetitivos y estereotipados,
entre los que se incluyen:
- Preocupación por uno o más
patrones de interés estereotipados
y restrictivos.
- Adherencia inflexible a rutinas o rituales
específicos y no funcionales.
- Movimientos motores estereotipados o
repetitivos, o preocupación con partes
de objetos.
Estos comportamientos han de ser de suficiente
intensidad como para interferir de modo significativo
con áreas de funcionamiento sociales u
otras áreas. Además, no debe existir
un retraso asociado significativo en cualquier
función cognitiva general, habilidades
de autonomía y adaptativas, interés
por el medio o desarrollo global del lenguaje.
La marca distintiva más obvia del síndrome
de Asperger y la característica que hace
a estos niños tan únicos y fascinantes,
son sus áreas de "especial interés",
los intereses se centran más a menudo en
áreas intelectuales específicas.
Con frecuencia, al ir al escuela, e incluso antes,
estos niños muestran un interés
obsesivo en áreas tales como las matemáticas,
los aspectos científicos, la lectura (algunos
tienen una historia de hiperlexia - lectura mecánica
a una edad precoz), o algunos aspectos de historia
y geografía, queriendo aprender todo lo
posible sobre el tema en cuestión y sacarlo
a colación en conversaciones o actividades
de juego libre.
Otras de las principales características
del AS es la falta de socialización y este
aspecto también tiende a diferir bastante
de lo que ocurre en el autismo típico.
Aunque los profesores y los padres sienten que
los niños con AS están frecuentemente
"en su propio mundo" y preocupados por
su propia agenda, no están prácticamente
nunca tan aislados como los niños con autismo.
De hecho, la mayoría de los niños
con AS expresan un deseo de adaptarse socialmente
y tener amigos, por lo menos a partir del momento
en que van a la escuela. A menudo se sienten profundamente
frustrados y desilusionados por sus dificultades
sociales. Su problema no es tanto una falta de
interacción como una falta de efectividad
para establecer interacciones. Parecen tener dificultades
para saber como "conectar" socialmente,
esto como un "trastorno de empatía",
es decir la falta de habilidad para "leer"
de modo efectivo las necesidades y perspectivas
de los demás y responder a éstas
de un modo apropiado. A consecuencia de esto,
los niños con AS tienden a malinterpretar
las situaciones sociales y los demás consideran
frecuentemente sus interacciones y respuestas
como "extrañas".
Aunque las habilidades de lenguaje "normales"
son un rasgo que diferencia el AS de otras formas
de autismo, existen diferencias observables en
la manera que tienen los niños con AS de
usar el lenguaje. Sus habilidades son de tipo
más mecánico, muchas veces muy fuertes.
Su prosodia (aspectos del lenguaje hablado tales
como el volumen del habla, la entonación,
la inflexión, el ritmo, etc.) es con frecuencia
bastante extraña. Algunas veces, su lenguaje
suena demasiado formal y pedante, no suelen usar
(o usan mal) los modismos e interpretan las cosas
con demasiada literalidad. La comprensión
del lenguaje tiende hacia lo concreto, apareciendo
problemas crecientes a medida que el lenguaje
adquiere mayores niveles de abstracción.
Las habilidades de lenguaje pragmáticas
o conversacionales son a menudo flojas, debido
a problemas con el turno de palabra, su tendencia
a referirse a sus áreas de especial interés
o las dificultades en sostener el ritmo de "dar
y tomar" de una conversación. Muchos
niños con AS presentan dificultades con
el sentido del humor, no suelen entender los chistes
o se ríen a destiempo; no obstante, unos
pocos muestran interés en el humor y los
chistes, especialmente cuando se trata de juegos
de palabras.
Cuando se examina el desarrollo temprano del
lenguaje en niños con AS, no se observa
un patrón único: algunos presentan
pautas de desarrollo normales o incluso precoces,
mientras otros muestran retrasos evidentes en
su desarrollo temprano del lenguaje, retraso que
se recupera rápidamente hacia un lenguaje
normal cuando empiezan a ir a la escuela. En un
niño menor de tres años que no ha
adquirido todavía un nivel de lenguaje
normal, el diagnóstico diferencial entre
el AS y el autismo leve puede llegar a ser difícil,
y solamente el paso del tiempo permitirá
clarificar el diagnóstico.
También ocurre con frecuencia que se puedan
apreciar, especialmente en los primeros años,
características de lenguaje similares a
las del autismo, tales como lenguaje perseverante
o repetitivo, así como la utilización
de frases hechas que han oído previamente.
Los niños (as) Asperger ante el
reto de la escuela primaria.
Es relativamente común observar la existencia
de estudiantes con AS, a menudo subdiagnosticados
o con diagnósticos erróneos, en
entornos educativos normales, por lo que este
tema implica una gran relevancia tanto para centros
educativos, como para los padres de familia.
El niño con AS entra frecuentemente a
la educación primaria sin haber sido adecuadamente
diagnosticado. En algunos casos, se ha presentado
una cierta problemática conductual (hiperactividad,
falta de atención, agresión, rabietas)
durante los años preescolares; puede haber
existido cierta preocupación sobre la "inmadurez"
de sus habilidades sociales e interacciones con
sus compañeros; el niño ha podido
ser ya considerado como una persona en cierto
modo fuera de la norma. Durante los primeros años
de la escuela, sus progresos académicos
son relativamente importantes; por ejemplo, en
lectura mecánica son muy buenos, así
como en matemáticas. El docente en ocasiones
se sentirá sorprendido por las áreas
de interés obsesivas del niño. La
mayor parte de los niños AS mostrarán
algún interés social hacia los demás
niños, aunque sea reducido; no obstante,
lo más probable es que su capacidad para
hacer amigos y mantenerlos sea débil. Pueden
mostrar un interés particular en un niño,
o en un limitado grupo de niños, pero dichas
interacciones serán casi siempre relativamente
superficiales. Por otro lado, bastantes niños
con AS son muy agradables y amables, sobre todo
al interaccionar con adultos (adultos que saben
tratarlos).
La trayectoria a través de la escuela
varía considerablemente de un niño
a otro, y el conjunto de problemas que se presentan
pueden ser leves y de fácil manejo, o bien
severos y espinosos, dependiendo de factores tales
como el nivel de inteligencia del niño,
un tratamiento acertado en la escuela y en el
hogar, el estilo temperamental del niño
(a) y la presencia o ausencia de factores que
los complican (hiperactividad / problemas de atención,
ansiedad, problemas de aprendizaje, etc.).
Cuando el niño (a) ingresa a grados superiores
como los de II ciclo, las áreas más
difíciles continúan siendo las relacionadas
con la adaptación social y de conducta.
Es común observar como estos niños
pueden no ser correctamente entendidos por sus
docentes y compañeros de clase. Muchas
veces los profesores no se dan la oportunidad
de conocer bien a un niño (a), y sus problemas
de conducta o de hábitos de estudio / trabajo
pueden ser erróneamente atribuidos a problemas
emocionales o de motivación. En algunos
entornos, en especial en los recreos, lecciones
de natación, actividades especiales como
ferias científicas y otros…, el niño
puede entrar en una dinámica conflictiva
creciente, o bien en luchas de poder con profesores
o estudiantes que desconozcan su estilo de interacción.
Este hecho puede a veces implicar estallidos de
conducta más serios. El niño se
desorienta y se siente presionado, hasta que llega
un momento en el que reacciona de un modo dramáticamente
inapropiado.
En la escuela existe una mayor presión
para ser igual que los demás y una menor
tolerancia hacia las diferencias individuales,
los niños con AS pueden ser dejados de
lado, malinterpretados, o sometidos a burlas y
perseguidos. Estos niños, que quieren hacer
amigos y adaptarse, pero no son capaces de ello,
pueden aislarse cada vez más, o su conducta
puede hacerse más problemática,
mediante estallidos o falta de cooperación.
Con cierta frecuencia, aparece algún grado
de depresión, hecho que complica las cosas.
Si no existen dificultades significativas de
aprendizaje, sus resultados académicos
pueden seguir siendo altos, en especial en sus
áreas de interés especial; no obstante,
seguirán apareciendo a menudo tendencias
sutiles a malinterpretar la información,
en particular el lenguaje abstracto o figurativo
/ idiomático. Las dificultades de aprendizaje,
de atención y de organización son
frecuentes. Además, en ocasiones sus calificaciones
no reflejan sus conocimientos, debido al alto
grado de desmotivación que sienten los
niños y niñas AS en la institución
educativa, donde se consideran "diferentes"
e inapropiados (debido a múltiples burlas
o aislamiento que propician sus compañeros).
Es necesario brindar todo el apoyo necesario,
para que el niño (a) AS, se convierta en
un adulto capaz de obtener un trabajo o profesión
relacionados con sus áreas de especial
interés, pudiendo ser muy competentes.
Un número considerable de los estudiantes
más brillantes con AS pueden graduarse
en la universidad. Empero, en la mayor parte de
los casos, continuarán mostrando sutiles
diferencias en las relaciones sociales, por lo
menos hasta cierto punto. Pueden sentirse inseguros
frente a las demandas sociales y emocionales de
la sociedad y del matrimonio, aunque muchos se
casan. Existe también el riesgo de que
aparezcan problemas de estados de ánimos,
tales como depresión o ansiedad, y es bastante
probable que muchos acudan a consultas de psiquiatras
o de otros profesionales de la salud mental que,
quizá no pueden reconocer la verdadera
naturaleza de sus problemas de desarrollo y les
aplican un diagnóstico erróneo.
Las investigaciones señalan que entre
el 30 y el 50% de todos los adultos con AS no
han sido nunca evaluados ni diagnosticados correctamente.
Estos "Asperger normales" están
considerados por los demás como "simplemente
distintos" o excéntricos, o quizás
reciben otros diagnósticos psiquiátricos.
Apoyo fundamental de la institución
educativa.
Para ayudar a un estudiante con Asperger a funcionar
de modo efectivo en la escuela, el punto de partida
más importante es que el personal (todos
los que vayan a establecer contacto con el niño)
comprenda que el niño tiene un trastorno
del desarrollo inherente que le hace comportarse
y responder de un modo distinto al de los demás
estudiantes. Con demasiada frecuencia, los comportamientos
de estos niños se interpretan como "emocionales"
o "manipuladores", o con cualquier otra
expresión que no tiene en cuenta que responden
de modo diferente al mundo y a sus estímulos.
En consecuencia, una vez comprendido el problema,
el personal de la escuela debe aproximarse a cada
uno de estos niños de un modo cuidadosamente
individualizado; tratarlos como a los demás
no funcionará.
Los niños y niñas AS pueden aprender
mucho de sus docentes, pero únicamente
de aquellos que les ofrecen afecto, comprensión
y cariño. La actitud del profesor, influye
directamente (en forma involuntaria e inconsciente),
en el estado de ánimo y comportamiento
del educando AS.
Si se presentan problemas de aprendizaje, una
clase o una tutoría personal pueden ser
convenientes, para proporcionarles explicaciones
individuales y repasos. Puede que no sean necesarios
servicios completos de logopedia (Especialista
en Lenguaje), pero en cualquier caso, el especialista
puede ser un consultor útil para el resto
de los docentes, en lo que concierne a áreas
problemáticas tales como el lenguaje pragmático.
Si existe un retraso motor significativo, como
ocurre a veces, el Terapeuta Ocupacional puede
ser de gran ayuda. El psicopedagogo / orientador
/ psicólogo, pueden proporcionarle una
enseñanza directa en habilidades sociales,
así como ayuda emocional general.
Si el personal docente y administrativo es comprensivo,
flexible y está dispuesto a ayudar, los
niños con mayor nivel de funcionamiento
y los niños con AS más leve, son
capaces de adaptarse y funcionar con poca ayuda
de servicios especializados. Es clara la necesidad
que dicho personal se encuentre capacitado en
este tipo de "síndromes".
Principios generales para tratar a la
mayoría de los niños con PDD de
cualquier grado y que también se aplican
en el caso de AS:
Las rutinas de las clases deben ser tan consistentes,
estructuradas y previsibles como sea posible.
A los niños con AS no les gustan las sorpresas.
Deben ser preparados de antemano, cuando esto
es posible, frente a cambios y transiciones tales
como cambios de horarios, días de vacaciones,
etc.
Las reglas deben aplicarse con cuidado. Muchos
de estos niños pueden ser bastante rígidos
a la hora de seguir las "reglas", que
aplican literalmente. Las reglas y las orientaciones
para el estudiante deben ser claramente expresadas,
y preferentemente por escrito, a la vez que deben
aplicarse con cierta flexibilidad.
Las reglas para el niño con AS no tienen
por que coincidir exactamente con las que se aplican
al resto de los estudiantes, ya que sus necesidades
y habilidades son distintas.
El docente debe aprovechar al máximo las
áreas de interés especial del niño.
El niño aprenderá mejor cuando figure
en su agenda una de sus áreas de alto interés.
Los profesores pueden conectar de modo creativo
los intereses del niño con el proceso de
aprendizaje. También se puede recompensar
al niño con actividades que sean de interés
para él cuando haya realizado de forma
satisfactoria otras tareas, haya obedecido correctamente
las reglas establecidas o se haya comportado correctamente.
La mayor parte de los estudiantes con AS responden
muy bien al uso de elementos visuales: horarios,
esquemas, listas, dibujos, etc. En este aspecto,
se parecen mucho a los niños con PDD y
autismo.
En general, hay que intentar que las enseñanzas
sean bastante concretas. Se trata de evitar un
tipo de lenguaje que pueda ser malinterpretado
por el niño con AS, tal como sarcasmo,
discursos figurativos confusos, modismos, etc.
Hay que intentar romper y simplificar conceptos
y lenguaje abstracto.
Las estrategias de enseñanza explícitas
y didácticas pueden ser de gran ayuda para
que el niño aumente su capacidad en áreas
"funcionales ejecutivas", tales como
organización y hábitos de estudio.
Hay que asegurarse de que el resto del personal
de la institución educativa, esté
familiarizados con el estilo y las necesidades
del niño y que hayan recibido un entrenamiento
adecuado para tratarlo. Los entornos menos estructurados,
donde las rutinas y las reglas son menos claras,
tienden a ser difíciles para el niño
con AS.
Evitar luchas de poder crecientes. A menudo,
estos niños no entienden muestras rígidas
de autoridad o enfado, y se vuelven ellos mismos
más rígidos y testarudos si se les
obliga a algo por la fuerza. Su comportamiento
puede descontrolarse rápidamente, y llegados
e este punto, es mejor que el profesional de marcha
atrás y deje que las cosas se enfríen.
Es conveniente anticiparse a estas situaciones,
cuando sea posible, y actuar de modo preventivo
para evitar la confrontación, mediante
la calma, la negociación, la presentación
de alternativas o el desvío de su atención
hacia otro asunto.
Una de las mayores áreas de preocupación
a medida que el niño avanza en su educación
escolar es la mejora de interacciones sociales
apropiadas y la ayuda para que el niño
se adapte mejor socialmente. Se recomienda el
uso del "sistema del amigo" puede ser
muy útil, ya que estos niños se
relacionan bien de uno en uno. La cuidadosa elección
de un compañero sin AS para el niño
puede ser un procedimiento para ayudarle a elaborar
habilidades sociales, potenciar la amistad y reducir
la marginación.
Se debe tener cuidado para proteger al niño
de las burlas, tanto fuera como dentro del aula,
ya que esto constituye una de las principales
fuentes de ansiedad para niños con Asperger.
Es básico hacer esfuerzos para ayudar al
resto de los estudiantes a comprender mejor al
niño con AS, fomentando la tolerancia y
la aceptación. Los profesores pueden aprovechar
las importantes habilidades académicas
que muchos niños con AS poseen, para ayudarles
a ganarse el aprecio de sus compañeros.
También es muy útil el que el niño
con AS pueda tener oportunidades de ayudar ocasionalmente
a otros niños.
Los docentes deben estar especialmente atentos
frente a la aparición de problemas de estado
de ánimo (ansiedad o depresión),
especialmente en los niños mayores con
AS.
Con el fin de establecer un plan exhaustivo de
formación y tratamiento en la institución,
es de gran ayuda el que docentes y padres trabajen
juntos.
Para el Asperger no hay tratamiento farmacológico
específico, sino básicamente estimulativo.
Lo ideal es que un Especialista en Lenguaje (LOGOPEDA)
o un Psicopedagógo trabaje para mejorar
la comprensión del significado de las cosas
y la interpretación de órdenes o
comunicaciones.
Por otro lado, una sicóloga puede encargarse
de trabajar los aspectos obsesivos del niño/a,
buscando la forma de que exista una labor mancomunada
con la familia.
Estrategias de mediación docente:
Conocimiento de las características del
síndrome por sus pares y sensibilización
del grupo donde se integró El conocimiento
de las características conductuales, sociales
y de comunicación, les permiten a los niños
con el Síndrome de Asperger integrarse
con mayor facilidad al aula regular, ya que sus
pares los comprenden y los ayudan en muchas ocasiones
a contenerse.
Empleo cotidiano de un cronograma de actividades:
Mediante el empleo cotidiano del cronograma, el
niño con el síndrome de Asperger
puede anticipar situaciones y rutinas las cuales,
si se llegaran a presentar intempestivamente,
podrían ocasionarle ansiedad, inseguridad
e impulsividad en la ejecución del trabajo,
y con ello se provocaría la aparición
de conductas no adecuadas. El cronograma es una
guía gráfica de los acontecimientos
y acciones que el niño realizará
durante el transcurso del día. Con su empleo,
se puede lograr en el niño con el síndrome
de Asperger una mayor flexibilidad mental, ya
que él tiene la posibilidad de anticipar
acontecimientos. Con el manejo del cronograma,
se estimulan las funciones ejecutivas en las cuales
se incluye la planificación de conductas
dirigidas hacia una meta concreta, la organización
del tiempo, de actividades, así como la
inhibición de respuestas inapropiadas y
de conductas perseverativas. En el cronograma,
se le da más sentido a las acciones por
realizar. El niño tiene la oportunidad
de predecir y puede percatarse con más
claridad de las metas finales de su trabajo y
conducta.
Aplicación de un lenguaje claro y preciso:
Los niños con el Síndrome de Asperger
tienen dificultad para entender instrucciones
y órdenes complejas por lo cual, es necesario
simplificarlas.
Empleo de claves visuales: Es de gran ayuda emplear
claves visuales por medio de las cuales el niño
podrá reconocer avisos, objetos, actividades
y acontecimientos.
Flexibilidad en el manejo del ritmo de trabajo,
así como en otorgar y administrar el tiempo
en el momento en el que el niño con el
Síndrome de Asperger da respuestas y desarrolla
actividades: Los niños con el Síndrome
de Asperger, manejan de una forma diferente los
tiempos de ejecución de las tareas. Se
sienten muy inseguros y ansiosos si se les presiona.
Es necesario respetar su ritmo para no angustiarlos.
Prestar ayuda y apoyo en los momentos en los
que el niño no pueda manejar la frustración:
Cuando el niño no pueda resolver alguna
situación problemática, es necesario
que se le preste ayuda y se le apoye para que
se sienta seguro y se eviten conductas impulsivas.
Reforzar y reconocer logros y conductas positivas:
El niño con el Síndrome de Asperger,
se siente muy feliz cuando ha logrado alcanzar
un objetivo y se siente muy motivado para seguir
trabajando cuando se reconocen sus logros. Es
recomendable reforzar sus éxitos y conductas
positivas, ya sea en forma verbal diciéndole
algunas palabras de aliento o proporcionándole
una caricia (cuando esto le agrade).
Libertad en el manejo del tiempo fuera dentro
de una actividad de aprendizaje: Cuando la tarea
que está desarrollando el niño le
causa fatiga, y con ello momentos de ansiedad
y estrés, las conductas que presentan son
de impulsividad al abandonar la tarea que está
realizando, además de negarse a continuar
con el trabajo iniciado. Podemos deducir que los
factores que intervienen para abandonar la actividad
se deben a una sobrecarga sensorial, lo cual origina
en el niño que tienda a desequilibrarse
fácilmente ante la tarea. Se sugiere en
estas ocasiones, suspender la actividad que se
está realizando y continuar observando
las conductas que el niño realiza para
poder aplicar en otro momento actividades menos
estresantes.
En el aula, cuando los períodos para desarrollar
una actividad son muy prolongados, el niño
tiende a pararse de su lugar y pasear libremente
alrededor del aula. En las ocasiones en las que
esta conducta se presente, inicialmente se puede
permitir, siempre y cuando no interrumpa el trabajo
que en esos momentos estén realizando sus
compañeros. Sin embargo, la libertad de
acción lo tranquilizará y posteriormente
se podrá reanudar nuevamente la tarea que
quedó inconclusa.
En la medida en que el niño va tomando
conciencia de sus actitudes y va adquiriendo mayor
control de sus impulsos, se le irán marcando
límites más estrictos.
En la búsqueda de estrategias para conocer
mejor a los niños y niñas con el
Síndrome de Asperger y poder interactuar
con ellos en el aula regular, se consideraron
a las estrategias lúdicas como las más
adecuadas, ya que el desarrollo de la afectividad,
de la socialización, de la motricidad y
del conocimiento, están estrechamente relacionadas
con las actividades del juego, mediante las cuales,
los niños y niñas son capaces de
poner en práctica todos sus sentidos, sus
habilidades y sus destrezas. Por medio del juego,
pueden adaptarse a la realidad, pueden manejar
sus miedos, temores, frustraciones, sus impulsos
y sus sentimientos, así los niños
y niñas aprenden y son felices.
A través de las estrategias lúdicas
el niño con el Síndrome de Asperger:
- Mejora sus relaciones sociales: Al darle
la oportunidad de desarrollar conductas que
le permitan iniciar, establecer y mantener
relaciones adecuadas con las personas que
lo rodean e interactuar adecuadamente con
ellas.
- Incrementan la capacidad de referencia
conjunta: Al proporcionarle experiencias en
donde tenga la necesidad de participar verbalmente
en la planeación de eventos o actividades
y en las cuales tienen que intervenir otras
personas para lograr un fin determinado al
tener un mismo objetivo.
- Desarrollan funciones comunicativas: Al
darle la oportunidad de expresar sus deseos,
sentimientos e ideas tratando de que lo haga
en forma clara.
- Estimulan el lenguaje expresivo: Al propiciar
situaciones adecuadas en las que el niño
pueda manifestar sus emociones y sentimientos.
- Desarrollan el lenguaje receptivo: Al
sensibilizarlo para que pueda entender tanto
el lenguaje verbal como el no verbal.
- Al niño se le capacita para que
pueda manejar adecuadamente estrategias de
anticipación y planeación: Al
darle la oportunidad de conocer eventos y
acontecimientos en donde puede anticipar consecuencias.
- Mejora la flexibilidad de su pensamiento:
Al proporcionarle estrategias para que sea
capaz de adaptarse a situaciones nuevas sin
angustiarse.
- Estimula la ficción o imaginación:
Al invitarlo a participar en juegos de ficción
e imaginación representando a diferentes
personajes.
- Incrementa su capacidad de imitación:
Al enseñarle estrategias con las cuales
sea capaz de imitar conductas, actitudes,
forma de comunicarse y expresarse.
Probablemente, el mejor tratamiento para
el Asperger es el que se basa en dos aspectos:
estimulación y paciencia.
Mi experiencia con una niña AS.
Deseo narrar una de mis experiencias más
plenas al relacionarme con una niña AS.
Cuando conocí a Paula, para ella era muy
extraño ir a mi oficina. Se acercó
con una mirada que denotaba gran desconfianza,
perdida e impenetrable, nuestro contacto visual
fue casi nulo; sus palabras eran cortas y frías,
se veía un aire de incertidumbre y distancia
total. Algo así como "¿qué
hago aquí?". Se tocaba mucho su cabello,
miraba alrededor y no sabía cómo
actuar….
Antes de conocer a Paula (nombre ficticio), me
entrevisté con los padres de la niña,
quienes se mostraban muy preocupados por los problemas
de interacción social que ella vivía
en el medio educativo; así como su desmotivación
por asistir a la escuela. Incluso hablaron de
visitar otros centros, pues manifestaban: "-
ahí los niños no la quieren, mi
hija no tiene amigos…., la psicóloga
de la institución ha trabajado mucho con
Paula y nos recomendó traerla con usted,
quizá tiene algún problema que no
conozcamos…." Conforme fui escuchando
a aquellos padres, observaba además el
comportamiento de cada uno de ellos, les pregunté,
y ustedes?- alguno de ustedes ha tenido este tipo
de problemas-. Sus padres comentaron un poco su
estilo de vida, su infancia y otros aspectos.
Donde pude constatar que existía un importante
componente genético paterno, además
de una gran "ansiedad" de ambos por
ayudar a su hija, como es muy lógico.
Muy dentro de mí, sentí que la
niña estaba presentando una serie de características
que no tenían relación directa con
un problema cognitivo, que podría ser más
bien una consecuencia de algo más…
Posteriormente me di a la tarea de empezar a trabajar
con Paula en forma semanal, a enviar documentos
a la institución (para ser llenados por
las docentes), entrevistas a los padres y a la
psicóloga de la niña, con miras
a una evaluación ecológica.
Las semanas fueron pasando, iba evaluando las
áreas cognitivas de Paula, sin dejar de
realizar una observación focalizada y un
registro de conductas, pero dentro de todo este
contexto, se fue dando una química especial
entre Paula y mí persona. Constantemente
resaltaba sus logros, sus cualidades y le expresaba
lo bonita que era, pues en realidad es una niña
especial y muy inteligente. Ella por otro lado,
se veía consternada al escuchar cosas positivas
de sí misma (pues su autoestima estaba
muy deteriorada).
Empecé a recibir los informes de los docentes,
donde me comentaban que la niña era "problemática",
que tenía comportamientos fuera de lugar…
"un día en la clase de cocina la niña
empezó a bailar y a cantar sola …",
algo que naturalmente fue objeto de burla del
resto de sus compañeros". Sus docentes
consideraban que tenía algún problema
para aprender, que era una niña caprichosa
y se enojaba con gran facilidad, además
no sabía hacer amigos. Fue duro leer aquellas
palabras, que duro resulta etiquetar a un niño
(a), por algo que es totalmente inconsciente,
por algo que quizá ha hecho para ganar
amigos en muchas ocasiones y lo único que
ha ganado es la burla de los demás.
Paula me narró que en una ocasión,
alguien dijo en el aula - ¿quién
quiere mi hamburguesa? - pues no tengo hambre
y ella levantó la mano, su compañero
amablemente le regaló la hamburguesa. Un
rato después, cuando estaban todos en el
comedor escolar - el niño dijo a toda voz:
"le regalé mi hamburguesa a la persona
más tonta y ridícula de la escuela"…
La niña se sintió tan mal por haberse
comido aquella hamburguesa y sobre todo por las
carcajadas de tantos estudiantes , pues se reían
los que sabían quién se había
comido la hamburguesa y se reían igual
lo que no sabían quién se la había
comido.
La realidad es dura, muy dura y no solo para
los adultos, pues los niños también
sufren; sufren el aislamiento, la burla y crítica.
Se ha iniciado un proceso de "sensibilización"
al personal de la institución y explicar
a los padres de la niña la situación
(aunque para un papá y una mamá
muchas veces las explicaciones no son suficientes,
primero pasan por la fase de la negación),
pues el dolor no se arranca con una explicación.
Paula visita mi consultorio cada semana y trabajamos
diferentes áreas, su apego a mi persona
y la gran identificación que siente, no
se trata de cuan simpática sea o no sea
yo; se trata de que Paula dice que por fin tiene
una amiga, esa amiga SOY YO. Cuando por algún
motivo, ella no puede asistir o yo no puedo atenderla,
la niña se estresa y cuenta los días
en su almanaque para volver. Ella espera con gran
entusiasmo nuestro encuentro, donde más
que aprender de mí, yo he logrado aprender
MUCHO de ella.
La idea es que Paula poco a poco se vaya desprendiendo
y logre entablar algunas amistades, poniendo a
prueba algunos proyectos "pilotos" en
la institución educativa. Paula hoy cursa
su quinto grado, tiene algunas amistades (quizá
no amigos, pero ya algunos le hablan un poco)
y ….. Le deseo un futuro lleno de éxitos,
esperando que muchas personas puedan ver, cómo
pude hacerlo yo, al valioso ser humano que se
esconde detrás de esa posición hostil
y distante. Esto es un hecho real y existen muchas
"Paulas" en las instituciones educativas
que necesitan de un apoyo, de una guía
para lograr solventar la difícil etapa
escolar donde ser diferente es un PECADO
CAPITAL.
Martín
de Zamora 4602 Las Condes - Santiago - Chile Fonos 206.06.72 -
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