por
Nathalia Calderón Astorga, Licda. Natalia
Calderón Astorga. M.Sc. Terapeuta del
Lenguaje Oral y Escrito. Especialista en Dificultades
del Aprendizaje. PEDAGOGA. Administradora
Educativa. Universidad Nacional de Costa Rica
- Universidad Católica de Costa Rica
El Trastorno por
Déficit de la Atención denominado
con la sigla TDA, es un trastorno que se presenta
en las personas desde los primeros años
de vida y puede durar incluso hasta la adultez.
Se caracteriza por una dificultad o incapacidad
para mantener la atención voluntaria frente
a determinadas actividades tanto en el ámbito
académico, como cotidiano. Por ende las
relaciones sociales se ven afectadas por el hecho
de que es muy difícil para una persona
de estas características seguir reglas
o normas rígidas de comportamiento. Habitualmente
se asocia este déficit a una falta de autocontrol
y sobretodo dificultades en la toma de conciencia
de los errores propios para la persona afectada.
Con relación a las causas hasta el día
de hoy no hay claridad en el tema y son muy variadas
las teorías que tratan de explicarlas,
sin duda lo que si es importante destacar es que
existen causas de orden genético, otras
que se desarrollan en el periodo de embarazo y
otras generadas después del parto.
Existen fuertes evidencias que la presencia de
un desorden fisiológico a nivel de unos
neurotransmisores llamados Catecolaminas, todo
esto a nivel del sistema nervioso central, seria
una de las causas más aceptadas. Otra de
las razones más estudiadas dice referencia
a la de los efectos que pueden causar en el comportamiento
los altos niveles de plomo, los traumas y la ingesta
de determinados alimentos. Se cita además
que el TDA también puede ser causado por
factores sociales o ambientales (deprivación),
o una enseñanza deficiente.
Afecta entre un 3 a un 5 % de la población
con una prevalencia mayor en los varones en una
relación de 1:4 con respecto a las mujeres,
Se debe tener presente que el TDA no "se
pasa". En efecto, un alto porcentaje de las
personas que lo poseen continúan hasta
adultos con los síntomas. El TDA no conoce
limitaciones, ocurre en todos los niveles sociales,
culturales, económicos y raciales.
La sintomatología que caracteriza a este
síndrome puede ser muy variada, uno de
los síntomas más comunes que se
evidencian en el TDA tiene una relación
con el alto nivel de actividad motora que presentan
algunas personas y que es conocido como HIPERACTIVIDAD
el que se entrelaza con otro síntoma frecuente
la IMPULSIVIDAD reflejada principalmente en la
toma de decisiones, en la realización de
varias actividades, en juegos, deberes escolares,
etc.
Para poder determinar si la presencia del TDA
es de carácter hiperactivo, debe presentar
algunas de las siguientes conductas:
- Frecuentemente está inquieto con las
manos o los pies o no puede quedarse sentado
quieto.
- Frecuentemente se levanta de su lugar en clases.
- Frecuentemente está activo en situaciones
en que es inapropiado.
- Frecuentemente tiene dificultad en hacer cosas
en forma tranquila.
- Frecuentemente está como si "no
se le acaban las pilas".
- Frecuentemente habla en forma excesiva.
- Frecuentemente responde antes de que la otra
persona termine.
- Frecuentemente tiene dificultad en esperar
su turno.
- Frecuentemente interrumpe.
Pero quizás el rasgo más relevante
o más decisivo de la existencia de un posible
déficit atencional es la falta de atención
o INATENCIÓN que se ve reflejado en conductas
como:
- Frecuentemente falla en dar atención
cercana a detalles o comete errores por no fijarse
en trabajos de la escuela o en otras actividades
- Frecuentemente tiene dificultades en mantener
la atención en trabajos o en otras actividades
- Frecuentemente parece no escuchar cuando se
le habla
- Frecuentemente no sigue las instrucciones
o falla en terminar las cosas
- Frecuentemente tiene dificultad en organizarse
- Frecuentemente evita situaciones que implican
mantener un nivel constante de esfuerzo mental
- Frecuentemente pierde cosas
- Frecuentemente se distrae con estímulos
externos
- Frecuentemente es olvidadizo de actividades
diarias.
Los síntomas que se evidencian en un TDA
pueden presentarse en su totalidad o parte de
ellos lo que dependiendo de las diferentes combinaciones
va a depender de que tipo de TDA es el que se
posee. El Manual Diagnóstico Estadístico
de Enfermedades Mentales DSM- IV, distingue tres
subtipos de Trastorno por Déficit de la
Atención:
1. TDA tipo combinado: Esta categoría
se utiliza si al menos 6 de los síntomas
de atención y 6 de los síntomas
de hiperactividad - impulsividad están
presentes por un mínimo de 6 meses (A
juicio de muchos autores la mayoría de
los niños y adolescentes tienen el tipo
combinado).
2. TAD tipo Inatención predominante:
Se utiliza si al menos 6 síntomas de
atención, pero menos de 6 en el ámbito
de la impulsividad - hiperactividad están
presentes por un mínimo de 6 meses.
3. TDA Tipo hiperactivo - Impulsivo: Es usado
si al menos 6 síntomas de hiperactividad-
impulsividad están presentes, pero menos
de 6 de ámbito de la atención
por un mínimo de 6 meses.
La generalidad de las investigaciones mundiales
han estudiado el TDA desde la perspectiva de la
falta de atención asociada casi siempre
a altos niveles de actividad motora, es tanto
así que algunos autores se refieren a niños
con déficit atencional homologándolos
con niños hiperactivos. En este sentido
es importante destacar que si bien es cierto que
un alto porcentaje de niños hiperactivos
presentan problemas atencionales, no todos los
niños con problemas atencionales presentan
una hiperactividad motora. Es más se estima
que un 50% de los niños con TDA, no presentan
hiperactividad, sino más bien en una falta
real de actividad por parte del niño llamada
también HIPOACTIVIDAD.
Existen patrones y conductas que caracterizan
a este tipo de población infantil. Dentro
de ellas están:
1.- Pierden el rumbo de la tarea: mientras
que el niño con TDA con hiperactividad
pierde la pista de lo que está haciendo
en forma notoria, el niño sin hiperactividad
lo hace pasivamente y sin llamar la atención
de sus maestros.
Ya que siempre pareciera estar en otro mundo,
con su mirada perdida, su tranquilidad les hace
flotar por largos períodos no captando
la información contenida en la explicación
del profesor.
2.- Presentan patrones de pensamiento indefinidos:
Es muy difícil para ellos mantener informaciones
en forma lineal y secuenciada. Pierden detalles
esenciales de la información obtenida
para recibirla y procesarla en forma desordenada.
Los pasos de un proceso (ciencias) que deben
ser seguidos en cierto orden los mezclan revolviéndolos.
Lo que se ha aprendido no aparece en su pantalla
mental cuando la necesita. Su memoria es vaga,
dispersa, esto les impide realizar un conjunto
de actividades que requiera una tarea.
3.- Cambios de primeras impresiones: Los niños
con déficit atencional, cambian rápidamente
las primeras impresiones de las informaciones
que reciben. Es por esto que, pueden aparecer
borrando y cambiando todo lo que realiza, ya
que lo que ve y lo que escucha no siempre es
procesado junto.
4.- Poseen un tiempo cognitivo lento: El procesamiento
de la información obtenida y rescatada
es lento y generalmente no logran responder
frente a las presiones de tiempo, cuando se
les solicita que realicen algo en un tiempo
corto y determinado pasan largos periodos tratando
de encontrar información sin obtener
resultados. No reaccionan de inmediato. Entonces
el trabajo escolar les consume mucho esfuerzo
y les agota rápidamente.
5.- Poseen problemas para nominar y describir:
Al poseer un tiempo cognitivo lento, no retienen
o no logran evocar conceptos para nominar y
describir situaciones, ya que necesita un periodo
más largo para poder identificar cual
es la información necesaria. Pueden dar
grandes sorpresas de eficiencia cuando se les
otorga un plazo de tiempo más largo para
elaborar sus respuestas.
6.- Auto observaciones orales: es característico
en estos niños que cada vez que reciben
una instrucción la repitan en forma oral,
de modo de fijar los detalles específicos
de lo que están escuchando. Por la complejidad
que presenta el TDA se hace necesario la rigurosidad
en la entrega de datos, por parte de los padres
y profesionales a cargo del niño al momento
de la evaluación, porque se ha evidenciado
en los últimos años un sobrediagnóstico
de este cuadro llevando a entregar el rótulo
de TDA a niños con otros problemas, como
al trastorno opcionista desafiante, al trastorno
de la vigilancia, a los cuadros obsesivos compulsivos,
a la depresión, etc.
La etiología del cuadro así como
su diagnóstico es bastante compleja se
estima que las causas están determinadas
en función de si son atribuidas a factores
endógenos básicamente genéticos,
exógenos pre, peri y post natales, como
elementos o factores ambientales como la familia,
el nivel sociocultural, la escuela, la contaminación,
etc.
"De acuerdo a las investigaciones de los
últimos 10 años mediante técnicas
de formación de imágenes, podría
darse a un mal funcionamiento de ciertas regiones
del cerebro, lo que explicaría los síntomas
del trastorno".
Considerando "el gran número de síntomas
que presenta el TDA, su mullticausalidad, problemas
emocionales y los numerosos déficit que
se le asocian, parece lógico pensar en
un abordaje multimodal, multidisciplinario y sistémico."
Es en este punto el del tratamiento y manejo,
donde se encuentra uno de los mayores conflictos
al momento de poder definir una estrategia de
trabajo con los niños y adolescentes que
presentan Trastorno por Déficit de la Atención
con y sin Hiperactividad, ya que la controversia
surge a partir de 2 grandes posturas, la de la
intervención farmacológica asociada
a otras estrategias escolares y la postura antagónica
de un manejo sin medicamentos sólo con
cambios estructuras de enseñanza y terapias
psicológicas y psicopedagógicas.
Desde hace "años las alternativas
de tratamiento del TDA han estado confinadas al
uso de psicoestimulantes como el metilfenidato,
la dextro-anfetamina y la pemolina entre otros.
Por sus favorables efectos en la reducción
de los síntomas y manifestaciones de TDA
son los medicamentos de primera línea en
su tratamiento". Estos fármacos mejoran
la conducta entre un 70 y 90% de niños
mayores de 5 años, los que reciben este
tratamiento no sólo son menos impulsivos,
inquietos y distraídos, interiorizan mejor
las informaciones, se relacionan mejor, establecen
de mejor forma compromisos y por ende se autocontrolan
más eficientemente. Lo que conlleva que
sean más aceptados y más queridos
por sus compañeros y reciben menos castigos,
mejorando por ende sus autoestima.
Sin embargo, este tipo de intervención
farmacológica presenta algunas restricciones
como el mal uso del medicamento, la farmacodependencia
que se produce en algunas personas, y el error
de que el tratamiento farmacológico es
sustentado como única alternativa al problema
de atención, descuidando notoriamente el
tratamiento integral.
Estos medicamentos desarrollan en algunos menores
efectos colaterales, que a juicio de muchos autores
y sobretodo de los detractores de este tipo de
intervención, son los que en vez de ayudar
a un mejoramiento de los niveles atencionales
del niño dentro de la sala de clase dificultan
aún más el proceso, como son taquicardia,
nerviosismo, insomnio, hiperactividad, tics, etc.
Existe una postura antagónica de tratamiento
y manejo de niños con TDA, la cual presenta
alternativas que dejan por fuera el uso de fármacos
y postula que solamente se debiera intervenir
en el ámbito del desarrollo de estrategias
dentro de las metodologías escolares, adecuación
curricular, además de apoyos multidisciplinarios
para el desarrollo de estrategias eficientes en
el manejo de la atención y de la conducta
impulsiva o hiperactiva según sea el caso.
Dentro de esta línea de trabajo juegan
un rol muy importante el psicólogo clínico
y educacional, el psicopedagogo, el Especialista
en Dificultades del Aprendizaje, los docentes
directos de los niños y especialmente sus
padres.
En la literatura actual sobre el tema aparece
una postura más bien ecléctica en
la cual se conjugan las dos visiones antes presentadas,
y se desarrollan estrategias de trabajo en el
cuadro involucrando a todos los agentes directos
que intervienen en el proceso de desarrollo del
niño. Dentro de esta postura integracionista
destaca el hecho de que para poder llegar a una
intervención medicamentosa es fundamental
determinar las causas reales del trastorno, porque
en casos determinados de dificultades neuroquímicas
en el niño se hace necesario la utilización
de fármacos para poder ayudarlo en el manejo
de la atención y de la conducta.
Un elemento fundamental en el tratamiento del
TDA, es el trabajo que se haga con los padres
y principalmente con los profesores, ya que son
estos quienes deben resolver diariamente los conflictos
que el niño evidencia. Los padres pueden
ser apoyo real al mejoramiento del niño,
como también pueden llegar a ser los más
grandes destructores de todo el trabajo, es por
esta razón que se les debe considerar y
mantener informados y comprometidos siempre en
las labores a realizar con sus hijos.
Los profesores por su parte, pasan a ser en este
panorama quienes hacen de juez y parte, ya que
son ellos los que precozmente comienzan a descubrir
las anomalías que presenta el niño
en la sala de clases, dentro de los primeros indicios
que detectan los profesores están el mal
comportamiento, el bajo rendimiento escolar, la
desmotivación por aprender, la falta de
compromiso en las tareas, desorganización
de los materiales personales de trabajo, en algunos
niños hiperactividad constante y en otros
una hipoactividad que pareciera que fueran niños
ausentes (son los muchas veces denominados "estar
en la luna"). Frente a esta diversidad de
síntomas los profesores comienzan inicialmente
a alertar a los padres de la problemática
que está ocurriendo en los periodos de
clases, al mismo tiempo que inician una serie
de estrategias de trabajo con ellos tratando de
motivarlos y hacerlos partícipes del proceso
de enseñanza y aprendizaje. Estas estrategias
van estar determinadas por el nivel de conocimiento
que el maestro posee sobre estos temas y como
sea su nivel de compromiso con sus alumnos, muchas
veces se inician trabajos dentro de la línea
de la conversación y tratando de ganar
la confianza del niño, otras veces cuando
esto ya no surte efecto se procede con las amonestaciones
y en este caso comienzan a intervenir otros funcionarios
(orientadores, directores, docentes de apoyo),
según sea la magnitud del problema. Lo
que conlleva que el real foco de conflicto no
sea la falta de atención del alumno, sino
más bien sus problemas de conductas.
El trabajar con niños que sean desatentos,
hiperactivos, disrruptivos dentro de la sala de
clases o simplemente que no manifiesten deseos
de aprender, con el paso del tiempo se transforma
en una situación muy difícil de
sobrellevar para un profesor, es por esto, que
una detección precoz de un posible trastorno
en estos niños es primordial, sobretodo
por el clima de trabajo dentro de las clases.
Las formas reales de detección pueden
ser muy variadas aunque generalmente la alarma
se enciende en el colegio o escuela, porque es
el profesor uno de los primeros en detectar que
algo no está funcionando como corresponde
con sus alumnos. Los padres, además, son
los primeros agentes además, en descubrir
algún tipo de anormalidad en el comportamiento
de sus hijos cuando éste se presenta a
muy temprana edad.
Existe una pauta de detección con los
criterios de diagnóstico que permite abordar
y pesquisar desde una línea muy simple
algunas de las conductas más complejas
que pudieran estar dando alguna señal de
alerta en los niños. Los criterios que
en esta pauta aparecen sirven claramente para
el diagnóstico del Trastorno por Déficit
de la Atención ya que está claramente
detallada en función de los criterios específicos
para poder referirse a un cuadro de este tipo.
CRITERIOS PARA EL DIAGNÓSTICO
DE TRASTORNO POR DEFICIT DE LA ATENCION CON HIPERACTIVIDAD
1.- FALTA DE ATENCIÓN (Al menos
3 de los siguientes síntomas)
A menudo no puede acaba las cosas que empieza.
A menudo no parece escuchar
Se distrae con facilidad
Tiene dificultades para concentrarse en el trabajo
escolar o en tareas que exigen una atención
sostenida
2.- IMPULSIVIDAD ( Al menos tres de los
siguientes síntomas )
A menudo actúa antes de pensar
Cambia con excesiva frecuencia de una actividad
a otra
Tiene dificultades para organizarse en el trabajo
( sin que haya un déficit cognitivo )
Necesita supervisión constante
Hay que llamarle la atención con frecuencia
Le cuesta esperar turno en los juegos o en las
situaciones grupales
3.- HIPERACTIVIDAD ( Al menos 2 de los
siguientes síntomas )
Corre de un lado para otro con exceso, o se sube
a los muebles.
Le cuesta mucho quedarse quiero en un sitio o
se mueve excesivamente. Le cuesta estar sentado
Se mueve mucho durante el sueño
Esta siempre " en marcha" o actúa
"como si lo moviera un motor"
4.- INICIO ANTES DE LOS 7 AÑOS
5.- DURACIÓN DE AL MENOS 6 MESES.
6.- TODO ELLO NO SE DEBE A UNA ESQUIZOFRENIA,
NI A UN RETRASO MENTAL (diagnóstico diferencial).
Las anteriores características nos llevan
a buscar estrategias metodológicas para
trabajar dentro de la clase, con diferentes orientaciones
dependiendo éstas de cual es la meta a
lograr por parte del profesional que las lleva
a cabo. Los docentes serán los primeros
en tener que abordar a los alumnos con problemas
atencionales y generalmente consideran que las
herramientas de solución que cada uno de
nosotros conoce se agotan en un corto tiempo,
otras además no consiguen los resultados
esperados y en algunas ocasiones parecieran estar
totalmente descontextualizadas. Sin duda una de
las variables que está inmersa en esta
problemática es la falta de conocimiento
por parte de los mismos profesores sobre el tema
del Trastorno por Déficit de la Atención,
lo cual no implica una falta de motivación
o investigación sino más bien por
ser un área muy específica y de
difícil o incompleta difusión.
Un elemento importante a considerar en el trabajo
con niños con TDA, es el aporte fundamental
que hace la familia, por lo tanto éstos
pasan a formar un elemento más del equipo
de trabajo. La labor docente debiera poseer una
de las estrategias de trabajo orientadas a la
familia. En términos de buscar en ellos
la fuente directa de información del alumno,
además de poder contar con ellos para las
tareas que se puedan llevar en conjunto.
Los talleres para padres, en donde a través
de charlas, interiorización los problemas
que afectan a sus hijos, el reconocer que en determinadas
ocasiones no se ha tomado conciencia de la problemática,
etc. se convierten en elementos importantes de
trabajo en el hogar y en apoyo de la labor docente.
Para poder llevara cabo cualquier estrategia
de trabajo dentro de la sala de clases y que ésta
sea efectiva, se debe pasar inicialmente por un
trabajo cooperativo con los otros docentes, personal
administrativo y la familia. Se hace imprescindible
que la mayor cantidad de personas posibles manejen
la información necesaria sobre el TDA,
sus características, su etiología
y sus distintas variaciones. De esta forma el
trabajo en equipo se hace más llevadero,
obteniéndose mayores éxitos en la
labor que se emprende.
a. Estrategias:
Existen una serie de estrategias para que el
maestro(a) facilite su labor en el aula. Estas
estrategias van a permitir además que el
profesor tome conciencia de las cuales son las
realidades a las que se ve enfrentado un niño
que presenta Trastorno por Déficit de la
Atencional, y de esta forma poder ayudarlo y a
la vez ayudarse en su labor docente.
A continuación se presentan algunas:
1. Para cada una de las conductas que quieras
cambiar en tu alumno trata de utilizar el mayor
número de aproximaciones diferentes al
problema.
a) Si el alumno no termina la tarea premiarlo
por lo que ha hecho
b) Adaptar el entorno de la sala, ubicando
al alumno cerca de la mesa del profesor
c) Sentar al alumno en una mesa solo, y si
es necesario frente a la pared en momentos que
se requiera mayor atención
d) Adaptar la exigencia de las tareas haciendo
que él las pueda realizar por parte
e) Ponerle un límite de tiempo de trabajo
si se evidencia cansancio o desmotivación
f) Prestarle atención en momentos en
que sí está concentrado, acariciándole
la cabeza o parándose cerca de su mesa
y sonriendo
2. Retira la atención a las malas conductas
cuando éstas se produzcan con mucha frecuencia
y refuerza (premia) con atención las contrarias.
a) Ignorar al alumno cuando se levante de
su lugar para llamar la atención
b) Ignorarle cuando repita una palabra o frase
para llama la atención
3. Plantear las normas de clase para todos, no
sólo para el niño hiperactivo y
desatento.
4. Tratar de evitar aquellas situaciones en que
un niño hiperactivo no se puede controlar.
a) Evitar esperar en la fila, hacer que él
- ella sea la persona que cierre la puerta o
al contrario que abra la puerta para que entre
el resto de compañeros (mantenerlo más
ocupado).
5. No es posible cambiar todas las conductas
al mismo tiempo. Se inicia cambiando las menos
difíciles.
6. Tan importante es adaptar la tarea a un niño(a)
como programar un sistema de registro para que
este compruebe de forma visible que mejora en
su trabajo.
7. Para modificar una conducta se debe desmenuzar
en pasos pequeños y reforzar cada uno de
ellos. Al final se conseguirá la conducta
completa, por ejemplo, comienza por reforzarle
que termine cada pregunta de una ficha, después
exigir que además lo haga con buena letra
y finalmente que el contenido sea también
correcto.
8. Se recomienda además, el uso de fichas
de autocontrol.
9. Grupos de trabajo: Ésta se define como
una alternativa real de trabajo dentro del aula
que además de poder abordar el tema del
Trastorno por Déficit de la Atención,
permitiendo un nivel de desarrollo de los alumnos
en términos globales.
El diseño está referido a formar
grupos de trabajo de no más de 6 alumnos
lo que implica una organización diferente
del grupo. Cada grupo va a ser elaborado por el
profesor con la finalidad de que sea lo más
heterogéneo posible incorporándose
en cada uno de ellos 1 alumno más conflictivo,
1 de más alto rendimiento académico,
1 más tímido, 1 con TDA, 1con condiciones
de líderes, etc. La idea es que se mezclen
alumnos más aventajados con otros que no
lo son tanto.
Cada grupo debe tener su nombre propio, su distintivo
o logo, su líder o coordinador, una característica
esencial de todos, un cuaderno de registro de
actividades, una calendarización de las
actividades o roles que le competen a cada uno
de los integrantes del curso, etc.
Dentro de las normas del profesor y que rigen
a todos y cada uno de los grupos formados es que
los logros y fracasos que se obtengan, ya sean
por uno o varios miembros del grupo, el premio
o sanción compete a todo el grupo. Por
lo tanto lo que se espera es un trabajo en equipo
una construcción social del trabajo y no
un trabajo en términos individualistas.
Los contenidos de las asignaturas o materias
se deben continuar trabajando con la habitualidad
de siempre ya que el trabajo grupal es permanente.
Si se trata de clases expositivas los alumnos
no debieran cambiar de posición sus mesas
para atender a las explicaciones del profesor,
sino más bien girar sólo su cuerpo
en dirección del maestro hasta que finalice
la explicación. Con esta idea se desea
plantear que la formación de los grupos
no se debe alterar por ningún motivo, para
no perder la consolidación como tal.
Un elemento a considerar es la colaboración
de los demás docentes, para poder mantener
la estrategia a través del tiempo. Esto
se hace posible siempre y cuando se les entregue
los fundamentos y la información necesaria
al resto personal, ya que de esta forma se los
involucra en el trabajo realizado.
El trabajo con los padres es un requisito obligatorio,
ya que la falta de información por parte
de la familia puede transformarse en factor de
fracaso del proyecto. Trabajar con los padres
implica realizar talleres, charlas, en donde se
traten temas como la diversidad, el trabajo responsable,
el reconocimiento de las propias fortalezas y
debilidades, entre otros.
Ficha de autocontrol:
Esta estrategia ha sido diseñada con la
finalidad de favorecer los procesos de toma de
conciencia de alumnos que presenta un TDA, a nivel
de su desenvolvimiento escolar y familiar.
La Ficha de Autocontrol se puede utilizar con
niños y jóvenes que poseen algún
tipo de problemas en el ámbito escolar
ya sea de aprendizaje, conductual, etc. Es fundamental
el apoyo de los padres en esta labor para su aplicación.
La idea es que el alumno diariamente complete
en una ficha entre 6 a 12 ítems, en los
cuales él/ella deberá calificar
el desarrollo de cada uno de estos ítems,
con la finalidad de poder tener un registro de
los avances y de los descensos que haya tenido
durante un mes en su manejo académico,
familiar, hábitos de estudio, etc. El compromiso
por el trabajo con la ficha de autocontrol se
hace fundamental, ya que esta actividad no debe
convertirse en una actividad obligatoria o de
simple rutina, sino una autoevaluación
a conciencia y responsablemente hecha.
La construcción de la ficha debe hacerse
en conjunto con el alumno e incorporando algunas
sugerencias de los padres, para así tener
una panorámica más completa de las
actividades del niño(a). Es importante
que la extensión de la ficha no sea demasiado
grande para no cansar a quien debe completarla.
La evaluación debe hacerse en conjunto
entre el profesor y el alumno el último
día de cada semana, además de una
evaluación más global a la finalización
del mes, y una evaluación sumativa cada
tres meses para ver los cambios ocurridos.
Si al inicio completar la ficha no motiva al
alumno o le es muy difícil se ha de mediar
en términos de la importancia que esta
posee no tanto para el profesor o los padres,
sino más bien para un conocimiento personal
de quien la va a completar.
El papel de los padres de familia:
Finalmente recordemos que "Los padres representan
la fuente de seguridad, los modelos a seguir,
el reflejo mismos de lo que los niños sienten
y son, la base fundamental sobre la que construyen
su propia escala de valores y el concepto de disciplina
y autoridad. De los padres depende en gran medida,
la mejor o peor solución de la sintomatología
que presenta el niño".
Los niños que presentan algún tipo
de TDA pueden dar indicios a muy temprana edad
de lo que está ocurriendo a sus padres.
Éstos son los primeros en visualizar cuando
su hijo es diferente a los otros niños
o simplemente no logra adecuarse a las normas
o cánones de desarrollo habituales.
Un elemento importante que surge además
es la búsqueda de culpabilidades y responsabilidades
por parte de los padres, tanto a nivel personal
como hacia otros (la escuela, los amigos, etc.)
Las culpabilidades generalmente no aportan mucho.
Se da también la instancia en la cual
surge una negación por parte de la familia
con respecto a la existencia del problema. En
ocasiones los padres rechazan la posibilidad de
que exista algún déficit y no son
capaces de ver con claridad el centro del problema
y abandonan cualquier instancia de trabajo la
que en un futuro es obligatorio retomar o iniciar,
cuando el problema ya está muy avanzado.
Es por esta razón que se hace necesario
que los padres puedan comprender a cabalidad cuales
son las causas que generan el Trastorno por Déficit
de la Atención y como tratarlo.
Un niño hiperactivo necesita:
- Una familia con normas claras y bien definidas.
- Que presenten una exigencia adaptada a la
medida de sus posibilidades.
- Un ambiente ordenado y organizado.
- Sereno, relajante y cálido.
- Una familia que reconozca el esfuerzo realizado
por el niño.
- Que le anime y proteja sin una sobreprotección
excesiva
- Que le ayude a situarse y organizarse.
- Pero sin dejarse manipular por caprichos.
- Manteniendo los límites de forma racional,
estable e inamovible.
- Que le ayude a encarar los problemas y a encontrarles
una solución sin encubrir innecesariamente
sus faltas.
Cuando los hijos con TDA son: / Los padres necesitan
ser:
1. Impulsivos / 1. Reflexivos e hacer más
lentas las acciones.
2. No siguen instrucciones. / 2. Desarrollar
lenguaje interno (saber dar órdenes en
secuencia).
3. No se concentran. / 3. Evitar excesos de
estímulos.
4. Intolerantes a la frustración. /
4. Controlar las emociones, tener buen manejo
de ellas.
5. Se cansan con facilidad. / 5. Realizar
actividades breves o cortas.
Para cumplir bien el papel que les corresponde
los padres necesitan:
- Un diagnóstico temprano de la situación
en la que se encuentra su hijo/a.
- Información clara de qué es
el Trastorno del déficit de Atención
con hiperactividad.
- Información sobre el grado de afectación
de su hijo.
- Tener presente que el problema tiene solución,
pero que, de no tomar las medidas oportunas,
irá creciendo en los próximos
años.
- Disponer el asesoramiento adecuado sobre aspectos
educativos generales. (Especialista en Dificultades
de Aprendizaje / Psicopedagógo).
- Recibir información sobre el tratamiento
general del niño y específica
sobre las pautas de actuación para casa.
En manos de los padres está:
- Coordinar el intercambio de información
entre el neurólogo, el especialista en
dificultades del aprendizaje y el docente.
- Proveer de un ambiente familiar estructurado.
- No activar al niño con su comportamiento.
- Poner límites educativos correctos,
adecuados a la capacidad del niño.
- Favorecer la autonomía personal del
niño.
- Crear buenos hábitos de estudio.
- Modelar conductas reflexivas.
- Reforzar su autoestima.
- Generalizar la utilización de autoinstrucciones.
- Favorecer el contacto controlado con otros
niños.
Finalmente es aconsejable:
Hablar en términos más adecuados
(pensar primero, luego actuar).
Establecer rutinas claras (hoja de hábitos)
de acuerdo con las pautas de la institución
educativa (horarios, tareas lugar, tiempo de observaciones,
televisión, etc.)
Dar responsabilidades.
Reconocer los esfuerzos por mínimos que
estos sean.
Martín
de Zamora 4602 Las Condes - Santiago - Chile Fonos 206.06.72 -
228.49.76 Fax 207.18.92 ceril@ceril.net