Los trastornos
metabólicos se refieren a una serie de
alteraciones de los procesos bioquímicos
relacionados con la síntesis de determinadas
proteínas, el funcionamiento de procesos
energéticos, el aprovechamiento de nutrientes
tales como vitaminas o minerales y la eliminación
de sustancias tóxicas para el organismo.
SI consideramos que las proteínas son
los constituyentes de nuestro organismo, ya sea
construyendo membranas y células o formando
parte de la estructura de hormonas y neurotransmisores
del sistema nervioso, entonces el metabolismo
de los aminoácidos (base constituyente
de las proteínas), las grasas, los hidratos
de carbono o minerales tales como el calcio y
el cobre es un aspecto crucial a ser comprendido
y estudiado en cada niño que presenta algún
trastorno del desarrollo.
La mayoría de los trastornos metabólicos
tienen consecuencias sistémicas importantes
y se han descrito un sinnúmero de cuadros.
Sin embargo, para la presente reseña, habremos
de referirnos sólo a aquellos que se ha
visto resultan en alteraciones del desarrollo
físico con compromisos cognitivos, sociales
y lingüísticos.
Enfermedades tales como hipocalcemia, fenilcetonuria
y otras, tienen un distinto pronóstico
según mejora nuestro conocimiento , sistemas
diagnósticos y detección precoz.
Incidencia:
Los cuadros metabólicos tienden a presentarse
en 1 por cada 5.000 nacidos vivos. Se estima que
al menos el 20% de los niños con complicaciones
durante la primera semana de vida o prematuridad
tienden a presentar fallas metabólicas.
A continuación se presenta una tabla comparativa
de los cuadros más frecuentes, mencionando
su origen genético, sus signos clínicos
más comunes a los exámenes y las
diversas manifestaciones esperables en el desarrollo.
Si revisamos la literatura especializada, advertiremos
que un porcentaje importante de los niños
con trastorno del desarrollo han presentado problemas
perinatales, por lo que también puede suponerse
que un porcentaje importante de estos niños
pueden presentar estas alteraciones.
Causas:
En general, los trastornos metabólicos
se relacionan con fallas en los mecanismos de
síntesis de proteínas en alguno
de los diversos pasos de estos complicados procesos.
Estas fallas son de origen genético y tienden
a heredarse de modo autosómico recesivo,
es decir que ambos padres deben tener la alteración
en su carga genética, aunque no lo expresen
físicamente. También existen cuadros
ligados al sexo (cromosoma X) que tienden a tener
mayor prevalencia en niños .
Por esta razón es importante conocer las
historias familiares , a fin de saber si existe
el riesgo de tener hijos o hijas con algún
trastorno o poder prepararse para realizar los
exámenes correspondientes en caso de sospecha,
debido a que muchos de estos trastornos pueden
ser tratados o compensados tomando medidas oportunas
gracias a un diagnóstico precoz.
Características principales:
En general, los trastornos del metabolismo tienden
a presentar severas manifestaciones de modo temprano,
durante los primeros días después
del nacimiento.
Las primeras manifestaciones , en casos severos
se relacionan con características físicas
(estructura ósea, ligamentosa, hipotonicidad),
coloración, convulsiones o dificultad para
alimentarse.
Muchos casos presentan alteración de los
reflejos o pérdida de éstos durante
las primeras semanas.
En general, los problemas más severos tienden
a presentar convulsiones o mal funcionamiento
del sistema nervioso o de hígado y riñones,
con consecuencias fatales durante el primer mes.
De ahí la necesidad de averiguar si las
familias en general presenta una historia de pérdidas
, prematuridad o muerte neonatal, que pudiera
indicar o hacer sospechar la existencia de problemas
de este tipo dentro de la carga genética.
Loa niños que siguen su desarrollo pueden
presentar problemas con el cambio de alimentación.
Los problemas más comunes son el rechazo
a determinados alimentos, la predilección
excesiva por otros, vómitos o desgano por
ser alimentados. Estas conductas alteran mucho
a los padres, quienes a pesar de esto, no siempre
consultan . es importante entonces acudir al pediatra
y mencionar qué alimentos se rechazan y
que manifestaciones tiene el niño, tales
como irritabilidad, alteración del ciclo
sueño-vigilia, letargo, disminución
de la actividad o incluso, llanto frecuente e
incontrolable.
Hacia el año, niños con o sin tratamiento(según
la severidad del cuadro) pueden presentar retraso
en la adquisición de la marcha o del lenguaje,
tener dificultades para relacionarse socialmente
o para efectuar actividades de la vida cotidiana.
Diagnóstico:
El diagnóstico de un trastorno metabólico
se realiza mediante una serie de exámenes
y técnicas aplicadas a las muestras de
sangre y/o de orina, debido a que tales trastornos
implican el aumento o la disminución de
determinadas sustancias (proteínas, productos
de desecho o metabolitos, minerales, vitaminas)
tanto en la sangre, como en la orina. Generalmente
estos exámenes permiten averiguar además
si existe o no un buen funcionamiento de órganos
tales como hígado y riñones, o si
el nivel de sustancias acumuladas pueden ser tóxicas
para la salud.
Entonces cada vez que un especialista indica
la necesidad de tales exámenes es importante
tener conciencia de la valiosa información
que estos arrojan, incluso en el caso de que arrojen
resultados negativos, es decir, que no muestren
alteraciones ( clásico es el ejemplo del
actual procedimiento para descartar la fenilcetonuria
en los recién nacidos).
Por último, como se señaló
anteriormente, existen algunos trastornos de manifestación
tardía o asociada a la ingesta de ciertos
alimentos o eventos quirúrgicos, por lo
que nunca se debe descartar la necesidad de repetir
los exámenes en otras etapas de la vida.
Manifestaciones tempranas más
comunes:
La falta de síntesis de proteínas
o enzimas, el déficit para incorporar nutrientes
y vitaminas y la acumulación de productos
de desecho (metabolitos) se traduce generalmente
en manifestaciones tempranas, ya sea desde el
momento del parto, o durante el primer trimestre
y hasta el cambio de alimentación. Entre
los signos más comunes y que orientan a
la preocupación por realizar el diagnóstico
, podemos señalar los siguientes:
· Hipotonía y letargia (
bajo tono muscular y poco movimiento en
general).
· Irritabilidad ( al ser tocados,
cargados o frente a estímulos acústicos
o visuales).
· Coloración extraña
( muy amarillos, rojos o cianóticos).
· Olor especial en la orina: en la
fenilcetonuria se describe un olor parecido
al moho y en otras afecciones, olores cetónicos
o parecidos al del azúcar quemada.
· Alteración de los reflejos.
· Dificultad para ser alimentados,
rechazo a los alimentos o vómitos
continuos.
· Adicción a ciertos alimentos
de modo excesivo.
· Convulsiones o crisis frecuentes.
· Cambios bruscos de humor.
· Autoagresión extrema.
· Predisposición a infecciones(citomegalovirus).
· Alteración severa del ciclo
de sueño-vigilia.
· Pérdida de peso.
· Malformaciones óseas, faciales
o corporales en general.
Todos estos síntomas deben ser tenidos
en cuenta , más aún si en el contexto
global del niño encontramos:
1.- Historia familiar de trastornos del
desarrollo, prematuridad o muertes neonatales.
Madre diabética o con alguna alteración
del metabolismo o el funcionamiento hormonal.
2.- Consanguinidad entre los padres.
3.- Retraso o trastorno en el desarrollo
psicomotor.
4.- Aparición de síntomas
con el cambio de alimentación.
Enfermedades metabólicas y trastornos
del lenguaje:
Existe una diversidad de cuadros metabólicos
que cursan con alteraciones del desarrollo global,
retraso mental y dificultades para la adquisición
del lenguaje. En muchos de ellos, las manifestaciones
más tempranas pueden ser:
· Hipotonía y letargia: Niños
muy tranquilos (que no molestan) y que por
su bajo nivel de actividad no desarrollan
las habilidades necesarias para el lenguaje
y la comunicación. En general presentan
daño neurológico que resultan
en déficit cognitivo o retraso mental
de diferente magnitud, proporcional a los
efectos del daño sufrido.
· Retraso en la aparición
de la sedestación, gateo y marcha.
· Estados convulsivos o ausencias.
· Irritabilidad y cambios de humor.
· Retraso en la aparición
del balbuceo y primeras palabras.
En el tiempo, muchos niños evidencias
problemas para expresarse, que van desde dificultades
de pronunciación hasta imposibilidad para
producir palabras o frases complejas. También
pueden presentar, según la severidad del
cuadro, dificultades importantes para comprender
lo que se les dice y relacionarse con el entorno
social.
Muchas veces, estos niños o niñas
presentan tendencia a las pataletas o berrinches
severos (reacciones catastróficas, intolerancia
a la frustración) debido a estados de disfunción
corporal que hacen que les desagraden muchos de
los estímulos que reciben del medio. También
tienden , como todo niño, a preferir ciertas
cosas y sus dificultades expresivas y comprensivas
no les permiten desarrollar formas más
adecuadas de manifestarse.
Otro aspecto importante de recordar, es que muchas
veces las dificultades comunicativas y de relación
se producen debido a los cambios de humor( relacionados
con cambios químicos en el sistema nervioso
central) y la irritabilidad que caracteriza muchas
de las alteraciones metabólicas, incluyendo
conducta de autoagresión que causan mucha
angustia en la familia. Es comprensible que en
tales situaciones se deje de presionar al niño
o se le entregue lo que desea para evitar tales
problemas. Sin embargo, a la larga se aumenta
el daño e nivel comunicativo y social y
se evita consultar a un especialista, lo que aleja
a la familia de un diagnóstico y tratamiento
adecuado al asumir la dificultad sólo como
un problema de crianza o manejo conductual.
En general, las manifestaciones lingüísticas
y comunicativas de estos cuadros pueden ser muy
parecidas a lo que se espera para casos de autismo,
disfasia o retraso mental.
La importancia de un diagnóstico oportuno
en caso de sospecha puede ayudar a disminuir o
minimizar los efectos de ciertos cuadros, a la
vez que orienta en mejor manera el proceso terapéutico
y clarifica cómo se debe conformar el equipo
que habrá de colaborar en cada caso.
Martín
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