Dado que conlleva
ambos déficits, receptivo y expresivo,
el trastorno mixto del lenguaje es bastante más
grave y socialmente perturbador que el trastorno
del lenguaje expresivo. Y en función de
la naturaleza de los déficits, la comprensión
no verbal puede estar preservada o deteriorada.
El trastorno del lenguaje mixto receptivo-expresivo
es el deterioro del desarrollo de la comprensión
del lenguaje que implica tanto a la decodificación
(comprensión) como a la codificación
(expresión). Normalmente se observan múltiples
déficits corticales, incluyendo funciones
sensoriales, integrativas, de memoria y de secuenciación.
Tabla 1: Criterios diagnósticos del Trastorno
Mixto del lenguaje receptivo-expresivo (DSM-IV-TR)
Descripción clínica Lo más
importante es la alteración significativa
tanto de la comprensión, como de la expresión.
En los casos leves, puede darse una comprensión
lenta de las frases complicadas o un procesamiento
lento de determinadas formas lingüísticas
(por ejemplo, palabras poco usuales, poco comunes
o abstractas; lenguaje espacial o visual). Pueden
existir dificultades en la comprensión
del humor o los modismos, y en leer indicadores
situacionales. En casos graves, estas dificultades
pueden ampliarse a frases o a palabras sencillas,
lo que refleja un procesamiento auditivo lento.
Se pueden observar mutismos, ecolalia o neologismos.
Durante el período de desarrollo, el aprendizaje
de las habilidades del lenguaje expresivo se deteriora
por el enlentecimiento del procesamiento del lenguaje
receptivo.
La mayoría de estos niños tienen
dificultades para conservar recuerdos visuales
y auditivos y para reconocer y reproducir símbolos
en una secuencia ordenada. En algunos casos se
observan anomalías en el EEG bilaterales.
Otros tienen una deficiencia parcial de la audición
para los tonos uniformes, un umbral más
alto de excitación o una incapacidad para
localizar el origen del sonido (Kaplan y Sadock,
1999).
Muchos de los niños con esta afectación
tienen problemas de socialización y, múltiples
problemas emocionales derivados, como baja autoestima
y sentimientos de inferioridad.
Los trastornos comórbidos que se asocian
frecuentemente al trastorno mixto del lenguaje
receptivo-expresivo son, el trastorno de la lectura,
del cálculo y de la escritura. Además
aproximadamente el 50% presentan trastornos del
aprendizaje y más del 70% tenían
un trastorno por déficit de atención/hiperactividad,
trastornos de ansiedad o depresivos.
Etiología Se desconoce la causa del trastorno
mixto del lenguaje receptivo-expresivo. Algunos
datos indican un componente familiar genético.
Pero actualmente se piensa que la etiología
principal parece ser neurobiológica, normalmente
factores genéticos o lesiones corticales.
El examen neurológico revela anomalías
en aproximadamente dos tercios de los casos. Entre
los hallazgos electroencefalográficos se
incluye un ligero aumento en las anomalías
no diagnosticables, especialmente en el hemisferio
dominante del lenguaje. Las tomografías
computarizadas pueden mostrar anomalías,
aunque éstas no son uniformes ni diagnosticables.
De forma similar, la audición dicótica
puede ser anormal, pero sin hallazgos específicos
o de lateralización.
Evaluación La evaluación incluye
una valoración del CI no verbal, de las
habilidades sociales, de la agudeza auditiva,
de la articulación, de las habilidades
receptivas (comprensión de palabras sueltas,
combinaciones de palabras y frases), de la comunicación
no verbal (vocalizaciones, gestos y miradas) y
de las habilidades del lenguaje expresivo. Las
habilidades del lenguaje expresivo pueden medirse
por la longitud media de los enunciados, las estructuras
sintácticas, el vocabulario y la conveniencia
social, que se comparan a las normas o pautas
evolutivas. Existen instrumentos estandarizados
para valorar la comprensión, con pautas
que empiezan a los 18 meses.
Deben tenerse en consideración diagnósticos
médicos, neurológicos y psiquiátricos
(trastorno del aprendizaje, trastorno autista,
trastorno generalizado del desarrollo, retraso
mental, trastornos del estado de ánimo
y mutismo selectivo) concomitantes.
Diagnóstico diferencial El trastorno mixto
del lenguaje receptivo-expresivo se distingue
de la afasia (que no es un trastorno del desarrollo
sino una pérdida de las funciones del lenguaje
preexistentes), de otros déficits adquiridos
(normalmente causados por traumas o enfermedades
neurológicas) o de la ausencia del lenguaje
(un estado muy raro normalmente asociado a retraso
mental profundo).
Los individuos con un trastorno mixto del lenguaje
receptivo-expresivo pueden aproximarse en la adolescencia
a la gravedad del trastorno autista debido a la
dificultad social, las estereotipias, a la resistencia
al cambio y a la baja tolerancia a la frustración.
Sin embargo, normalmente presentan mejores habilidades
sociales, conocimiento del entorno, abstracción
y comunicación no verbal.
El criterio fundamental para diferenciarlo del
trastorno de expresión del lenguaje, es
que los niños con trastorno mixto del lenguaje
receptivo-expresivo tienen un déficit en
la comprensión del lenguaje. Los niños
con trastorno fonológico o tartamudeo tienen
la comprensión y expresión del lenguaje
normal, a pesar de presentar alteraciones del
habla aunque al principio puede pasar.