por
Dr. Emilio Rivano Director Programa de Doctorado
en Lingüística Facultad de Humanidades
y Arte de la Universidad de Concepción
Grupo de Estudios Cognitivos Universidad de
Concepción cognicio@udec.cl
Un Modelo para la Descripción y Análisis
de la Metáfora
Introducción.
En los desarrollos que siguen se detallan pasos
específicos para la descripción
y análisis de cierto tipo de material lingüístico
desde una perspectiva cognitivista que cabría
calificar de experiencial. Una introducción
general a la escuela cognitivista en la que se
inscribe este artículo, con aplicaciones
varias y otros desarrollos, se encuentra en Rivano,
1997: Metáfora y Lingüística
Cognitiva, Santiago: Bravo y Allende Editores.
Esta escuela tiene un origen central en Lakoff
& Johnson, 1980: Metaphors We Live By, Chicago:
The University of Chicago Press.
En los desarrollos científicos que derivan
de la revolución cognitiva de los cincuenta,
en los que la escuela chomskiana ocupa un lugar
central, de productividad, proyecciones y liderazgo
siempre vigentes, las computaciones lingüísticas,
los procesos de generación que realiza
la facultad del lenguaje, se conciben como algoritmos
con propiedades propias, independientes de propiedades
externas, tales como las características
del cuerpo humano, las propiedades del medio ambiente,
propiedades de la interacción de la especie
con su medio, y propiedades del medio cultural.
En cambio, como se apreciará, en los desarrollos
cognitivistas en los que este artículo
se inscribe, la forma de producción lingüística
está relacionada inseparablemente con propiedades
externas como las señaladas.
El formato que sigue presenta procedimientos
de trabajo básicos en la escuela que nos
ocupa. La articulación que aquí
se da a éstos, sin embargo, es particular,
en que separa elementos que aparecen fundidos
en esta escuela, a la vez que integra aspectos
varios, que, en general, aparecen dispersos en
trabajos y desarrollos aislados. El formato tiene
el fin inmediato de exponer y aplicar herramientas
de descripción y análisis en forma
didáctica.
Ilustraremos el proceso a partir de una pequeña
muestra lingüística, avanzando paso
a paso en las aplicaciones del instrumento para
la construcción de la metáfora del
caso y su análisis. Concluiremos el artículo
con algunos comentarios críticos que a
la vez entregan visiones panorámicas para
este tipo de análisis y de ese modo orientan
sobre sus bases epistemológicas, y apuntan
a ciertos supuestos y axiomas iniciales.
1. EXPRESIONES. Esta es la primera
entrada en el análisis, el material mismo
para la construcción. Se trata de una riqueza
léxica, un material lingüístico
afín, muestras de lenguaje que nos impresionan
en forma preteórica, por una cierta unidad
percibida. Es decir, partimos de un conglomerado
de expresiones que nos llama la atención.
Es nuestro objeto a describir o explicar. Se trata
de una etapa inicial en la que vemos en la variedad
lingüística cierta afinidad que sugiere
un conocimiento conceptual de fondo. Así,
por ejemplo, tenemos expresiones como:
"es un cargante"
"(qué pesado eres!"
"Juan es insoportable"
"esta relación se ha hecho inaguantable"
"Por fin me saqué a Mario de encima"
"se me agotó la paciencia con
el Manuel"
"(qué relación más
aplastante!"
"arrastró esa relación
por años"
etc.
Nuestra intuición ha advertido algo en
común en esta variedad. Se trata de un
eventual conocimiento de base que hace posible
la estructuración de esta variedad. Este
conocimiento se caracteriza en términos
de cierta unidad conceptual. El conocimiento explicaría
el hecho de que entendamos estas expresiones en
forma unificada y que produzcamos expresiones
dentro de esta misma conceptualización.
Los puntos que siguen caracterizan aspectos centrales
de este supuesto conocimiento conceptual.
2. NOMBRE DE LA METAFORA. Esta
entrada en la descripción se refiere simplemente
al nombre que le damos al concepto o la relación
conceptual del caso. Aquí también
nos ayuda nuestra intuición (o conocimiento
tácito, aún inmediato, no explicitado,
preteórico, etc.) del lenguaje. Es decir,
logramos identificar la unidad del caso, sin otro
aparataje que el que nos da el hecho de ser hablantes
de una lengua. En nuestro ejemplo, lo que apreciamos
es que las relaciones personales están
siendo conceptualizadas (lexicalizadas, idiomatizadas,
estrucutradas, idealizadas) en términos
de cargas. Esto lo nombramos, para identificar
la relación del caso. El nombre de un concepto
o relación conceptual va por convención
en mayúsculas. En nuestro caso, la relación
conceptual o metáfora puede nombrarse así:
LAS RELACIONES PERSONALES SON CARGAS
Otras variantes de lo mismo serían:
LAS RELACIONES SON PESOS
RELACIONARSE ES CARGAR
EL VINCULO SOCIAL ES UN ESFUERZO FISICO
LA PERSONA ES CARGA
LA PERSONALIDAD ES CARGA
etc.
Es decir, no importa mayormente el nombre específico
que se le dé a la metáfora del caso,
con tal que se identifiquen los conceptos relacionados
en forma clara. La relación entre estos
conceptos es una de apareamiento. Como veremos,
un apareamiento es un conjunto de correspondencias
específicas entre los dominios conceptuales
apareados.
3. DOMINIOS CONCEPTUALES. Una
entrada necesaria en la descripción cuando
se trata de metáforas (i.e. de apareamientos
conceptuales), es la identificación de
los dominios o conceptos relacionados en términos
de su dinámica interna: )cuál es
el dominio que estructura y cuál es el
dominio estructurado? A estos extremos en la relación
de apareamiento se les llama, respectivamente,
el DOMINIO DE ORIGEN y el DOMINIO META. Es decir,
el DOMINIO DE ORIGEN estructura al DOMINIO META.
También puede decirse que el DOMINIO META
importa estructura del DOMINIO DE ORIGEN. En nuestro
ejemplo, el DOMINIO DE ORIGEN es la CARGA, mientras
que el DOMINIO META es la RELACION PERSONAL: estamos
concibiendo las relaciones personales en términos
de cargas.
4. ESCENA BASICA (o ESQUEMA CONCEPTUAL,
o MARCO SEMANTICO, o SECUENCIA ORIGINAL,
etc. (cfr. los conceptos de "valencia verbal",
"el predicado y sus argumentos", "actantes",
etc. en análisis semántico oracional).
En esta entrada en la descripción buscamos
identificar la relación básica que
da origen a la estructuración del caso.
En nuestro ejemplo, buscamos la forma básica,
mínima, simple, del origen de la relación
metafórica, es decir, la escena básica
de CARGAR. Esta es algo así como:
[(UN) CARGADOR CARGA (UNA) CARGA...]
Esta escena-tipo nos ofrece un marco elemental
para extraer elementos y relaciones que eventualmente
importan en la metáfora del caso. Los puntos
suspensivos marcan la posibilidad de nuevos elementos
y relaciones en la escena básica, por ejemplo,
elementos de lugar, de tiempo, de circunstancia.
Otra manera de nombrar la escena básica
es:
CARGAR (CARGADOR, CARGA)
en la que se aprecia la acción, a la izquierda,
y los participantes mínimos de ella, a
la derecha (el predicado y sus argumentos, el
verbo y sus actantes, etc.).
5. LOGICA ESQUEMATICA (o LOGICA BASICA,
LOGICA SITUACIONAL, etc.). Esta es la
entrada en la que se identifican las relaciones
elementales de la escena básica, los principios
inferenciales, las leyes básicas. Así,
para nuestra escena, tenemos que:
-a mayor peso de carga, mayor fuerza requerida
para soportarla
-a mayor fuerza de soporte ejercida por cargador,
mayor desgaste de energía del mismo (mayor
cansancio, etc.)
-a mayor peso de carga, más próximo
el punto límite de resistencia del cargador
-a menor peso de carga, menor dificultad de
soporte y traslado de carga
-mientras más delicada es la carga,
más difícil (peligroso, arriesgado,
etc.) resulta su traslado
-mientras más compleja la forma de
la carga, más difícil resulta
asirla
-si la carga está dispersa, hay que
juntarla para poder llevarla
-si la carga es líquida, requiere de
un envase para su transporte
-si la carga es líquida, su envase
puede romperse y el contenido derramarse en
el suelo
-si la carga es explosiva, explotará,
dada su ignición
etc.
5. PROPIEDADES. Esta es una entrada
para propiedades varias que no se conjuguen necesariamente
como lógica esquemática (principios
para la inferencia, leyes del esquema), pero pueden
hacerlo. Es decir, son propiedades elementales
que están en la base de relaciones lógicas
ulteriores y pueden importar en el análisis
del material lingüístico en forma
directa. Así, por ejemplo, tenemos que:
-las cargas pesan
-las cargas ocupan espacio
-los cargadores tienen energía limitada
-cargar toma tiempo
-cargar suele ocurrir en desplazamiento
-cargar suele no ser grato para el cargador
-el cargar le ocupa al menos un miembro al
cargador
-el cargador cuando carga está ocupado
en cargar
-el cargador es un agente-paciente, en el
sentido en que es activo en llevar la carga
y pasivo en soportarla.
etc.
Se apreciará también la necesidad
de esta entrada en eventuales propiedades aleatorias
o marginales, como por ejemplo, una carga líquida
o una carga explosiva, que, dado el caso, jugarán
de acuerdo al contexto.
6. CORRESPONDENCIAS (o CORRELACIONES CONCEPTUALES).
De las entradas anteriores podemos desprender
finalmente las relaciones conceptuales reales
o activas que originan la expresividad inicial
(las muestras lingüísticas que de
hecho aparecen). Así, en nuestro ejemplo,
formularemos correspondencias como las siguientes:
-así como una relación personal
demanda un esfuerzo (psicológico) de
las partes relacionadas, así también
cargar un peso demanda un esfuerzo (físico)
de parte del cargador.
-así como es limitada la paciencia
para resistir una relación personal que
demanda esfuerzo psicológico, así
también es limitada la fuerza física
de las personas para soportar una carga
-así como es poco grato soportar una
relación que demanda, así también
es poco grato soportar una carga pesada
-así como se experiencia un alivio
al deshacerse de una relación que demandaba,
así también se siente un alivio
al desprenderse de una carga que pesa.
etc.
Las correspondencias, entonces, son las relaciones
que de hecho importan en el apareamiento conceptual
o metáfora del caso. De ellas deriva la
expresividad que se manifiesta, el hecho de que
podamos producir y comprender las expresiones
metafóricas del caso. Así, por ejemplo,
desde la primera correspondencia se producen expresiones
como "es un cargante", "qué
pesado eres", "qué agotador es
estar con él", etc.; de la segunda
correspondencia obtenemos expresiones como "no
te soporto más", "tengo que dejarlo",
"no puedo más con él",
etc.; de la tercera obtenemos "es una relación
difícil de llevar", "es un pesado
insufrible", "qué cargante más
molesto", etc.; finalmente, de la última
correspondencia obtenemos expresiones como "por
fin me deshice de él", "hazte
un favor y sácatelo de encima ya",
"bota esa carga de una vez", "libérate
de ese fardo", etc.
7. COMENTARIO FINAL. La lógica
esquemática y las propiedades son entradas
que nos remiten a nuestra experiencia: es de nuestra
experiencia con, por ejemplo, cargas (cargadores,
cargar, cargamentos, etc.) que rescatamos, gestamos,
extraemos, los rasgos centrales de este conocimiento
conceptual. Es, entonces, a partir de contextos
reales de carga que la lógica o racionalidad
o cognición específica del caso
se crea. De allí derivan, se desprenden,
allí se manifiestan los elementos, relaciones
y propiedades específicos de este conocimiento.
Supuestamente. De modo que no se trataría
de algo dado a priori (como un esquema innato
del entendimiento, por ejemplo), sino de algo
que se gesta en la interacción humana con
el medio, de acuerdo a la constitución
física de las personas, su desarrollo motor,
sus características psicológicas,
las condiciones sociales, y otras propiedades
típicas de los contextos reales de, por
ejemplo, cargas.
Cabe aquí, sin embargo, advertir que la
cuestión de la base experiencial de los
conceptos no es todo lo simple que aparenta. Atendiendo
a la propagación efectiva de los conceptos,
a la manera como éstos se aprenden, se
divulgan, pasan de persona a persona, se instalan
en el lenguaje, en los procedimientos sociales,
nos encontramos con que el concepto también
presenta su vida propia, independiente de las
experiencias personales, individuales. El concepto
se hereda como un todo estructurado desde que
nos desarrollamos en sociedad, desde que hablamos
una lengua. Este todo nos llega a los individuos
como algo preestablecido. Si bien es cierto, el
concepto tendría que conjugarse con eventuales
experiencias personales, no parece requerirlas.
Por otro lado, no es en absoluto imposible que
el concepto heredado no se conjugue con experiencias
personales en el mismo ámbito cognitivo.
Así, por ejemplo, pocos de nosotros hemos
tenido experiencia directa de una guerra. Sin
embargo, entendemos perfectamente que se nos hable
de "una relación en guerra",
"la batalla campal del amor", "las
estrategias de pareja", "sitiar a la
amada con un abrazo", "defenderse con
un beso", etc. No sólo entendemos
estas expresiones, sino que producimos libremente
expresiones que conjugan el concepto heredado
de guerra en diversos ámbitos, más
allá del dominio de la relación
de pareja. Así, por ejemplo, hablamos de
una batería de argumentos, de una retórica
peligrosa, de haber herido con las palabras, de
disparar frases, de atacar ideas, de defender
una posición ideológica, etc. Es
decir, aplicamos el concepto de los enfrentamientos
bélicos, la guerra, al dominio de las discusiones,
los intercambios intelectuales.
En fin, hemos adquirido el concepto de guerra
sin haber tenido experiencias directas, reales,
personales de guerra. El concepto de guerra circula
en forma independiente de las experiencias personales.
Tiene estabilidad y autonomía propias.
Es, habría que decir, una idealización.
Por otro lado, decíamos, el concepto heredado
puede no conjugarse con experiencias personales.
Así, por ejemplo, el concepto del cerdo
como un animal sucio, de hábitos reprobables,
concepto que circula por doquier y da lugar a
infinitas conceptualizaciones de lo reprochable
tanto en el plano higiénico como en el
moral, no se conjuga con la experiencia general
de quienes crían cerdos, como tampoco con
la experiencia de los veterinarios, ni los etólogos:
el cerdo es un mamífero inteligente que
interactúa con los suyos y su entorno en
forma limpia. (Sin embargo, ciertas circunstancias
extraordinarias del medio ambiente, que llevan
a los cerdos a compensar una temperatura excesiva
y una falta de humedad con lodo natural, o, en
su defecto, lodo creado por ellos con su orina,
han llevado, seguramente, a crear el modelo cultural
del caso).
Los puntos críticos que se sugieren son,
luego, que el concepto se hereda como tal en el
lenguaje (u otros sistemas simbólicos,
rituales, códigos sociales, etc.), no en
la experiencia sin más o directa. El concepto
mejor podrá entenderse como un formato
para la experiencia. El concepto viene de la experiencia,
pero aparece desprendida de ésta y muchas
veces la formatea.
Martín
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