PADRES
Y EDUCACIÓN: La perseverancia: No hay ley
del mínimo esfuerzo Si los padres detectan
una sola vez que el niño o adolescente copió
una tarea de Internet o copió en una prueba,
debe haber una reacción inmediata. El niño
no debe quedarse con la sensación de que "no
es para tanto", porque sí lo es. Además, aunque
los padres tengan poco tiempo tienen que interesarse
en las tareas del niño, identificar las asignaturas
que le son más o menos difíciles o interesantes
y asistirlo en aquello que le resulta más
difícil. REVISTA EDUCAR (AÑO 2004) Colaboración
de Natalia Salas Tejada Psicóloga Universidad
Gabriela Mistral / Ceril 2004
Cómo enfrentar la ley
del mínimo esfuerzo
Los riesgos de un niño que copia y pega
párrafos o textos completos de Internet
muchas veces no son tomados en cuenta por los
padres. Pero este fenómeno es un buen ejemplo
de aquello que no debe pasar desapercibido. No
se trata de ser alarmista, pero los costos que
puede tener para el menor no aprender a esforzarse
ni trabajar para lograr sus metas son significativos.
MARÍA ANGÉLICA PÉREZ FERRADA
¿Por qué los niños recurren
a Internet en vez de la biblioteca? Muy simple,
porque es más fácil, rápido
y entretenido. Esto no significa que las bibliotecas
no tengan información tremendamente valiosa
que no se encuentra en Internet, pero aquí
el problema es otro: ¿hasta dónde
los padres debemos permitir que los hijos se acomoden
a hacer todo en forma fácil y sin mayor
esfuerzo?
Según Natalia Salas, Psicóloga
del Centro de Desarrollo Infanto-Juvenil (Ceril),
hay que diferenciar claramente dos cosas: aprender
a utilizar Internet como una herramienta, como
un recurso educativo es muy distinto a que los
niños utilicen Internet para sacar "textualmente"
las tareas, sin leer, investigar o crear sus propias
respuestas y opiniones.
"Me imagino que algo similar tiene que haber
sucedido cuando apareció la calculadora
y los correctores automáticos de ortografía
con la computación. Son herramientas útiles,
pero igual hay que aprender a sumar y restar -explica
Natalia Salas-. Lo relevante son las consecuencias
de sacar información textual de Internet,
el fenómeno de "copiar y pegar"
o sacar trabajos enteros sin leerlos, sin usarlos
como referencia o base de su investigación,
ensayo o tarea. Los niños que copian sus
tareas o trabajos de Internet tienen la experiencia
de que "les sale fácil", pero
aquello tiene implicancias tanto en la estimulación
y desarrollo cognitivo como en su capacidad de
tolerar los tropiezos, las dificultades o adversidades.
Es decir, podrían desarrollar una baja
tolerancia a la frustración. El ser humano
puede y ¡debe! aprender a organizarse frente
a la dificultad, es un requisito del adecuado
desarrollo cognitivo y afectivo-social".
Los niños que no se esfuerzan
Distintos Psicólogos consultados coinciden
en que una experiencia de poco esfuerzo durante
la vida escolar implica un pobre ejercicio de
funciones fundamentales como son la atención
y la concentración, las capacidades de
análisis y síntesis, la postergación
del desarrollo de técnicas de estudio.
Por otra parte, no esforzarse y copiar trabajos
y tareas afecta también en el desarrollo
de la creatividad, la generación de nuevas
ideas, la capacidad de llevar ocurrencias novedosas
a la práctica. "Antes se entregaba
una tarea y la persona se iba a la casa pensando
en algún nivel, procesando, masticando
inconscientemente sobre ella, ese proceso de búsqueda
de solución es un ejercicio mental importantísimo,
no importa si alguien ya lo dijo antes y está
en "rincondelvago.com", importa que
a ti se te ocurrió por tu cuenta y eso
es valioso", explica Natalia Salas.
Pero a veces detrás de un niño que
copia o que saca trabajos directamente de Internet,
detrás del niño que hace sus tareas
a la ligera, hay de fondo tal vez no un problema
de falta de esfuerzo, sino un problema de falta
de motivación.
Y, en ese sentido, es importante que los profesores
asignen tareas novedosas y atractivas y realicen
clases que estimulen a pensar más. Tal
como señala Rosa Eugenia Peña Villegas,
psicopedagoga de Ceril, la vida afuera de la escuela
es tan entretenida y llena de desafíos,
que los profesores deben realizar esfuerzos increíbles
para que sus alumnos se motiven en la clase. "Por
ende, el primer objetivo es lograr desarrollar
las concepciones del escolar en torno al sentido
de ir al colegio, por qué es importante
para mí aprender, como puedo conectar lo
que vivo en el colegio con mi vida personal. Este
logro implica que el escolar perciba claramente
sus metas. Ellas no necesariamente deberán
circunscribirse a las notas, sino al verdadero
valor de aprender -explica Rosa Eugenia Peña-.
Cuando un alumno posee claridad en sus metas,
es decir ha elaborado un proyecto de vida, adaptado
a su edad y sus características, en el
que han participado sus padres, profesores, amigos,
es capaz de tener claro hacia dónde debe
ir. Solo así, el alumno podrá desarrollar
una motivación intrínseca, es decir
aquella motivación que nace de él
mismo y no requiere entonces, de la exigencia,
amenaza, baja calificación o reto de los
demás para actuar. Todos sabemos lo difícil
que es intentar movilizar en algún sentido
a un niño o a un adolescente que no está
convencido que debe trabajar en un sentido determinado".
Pero si a pesar de ser motivado en forma adecuada,
el niño no quiere esforzarse, el problema
no menor.
Recomendaciones a los padres
¿Sirve que los niños trabajen en
pro de la consecución de metas? Sobre esto
no hay dudas: estimula la perseverancia, la autoestima
y fomenta una percepción realista en cuanto
a las capacidades personales. "El niño,
desde pequeño, va siendo capaz de identificar
sus áreas fuertes, sus talentos o lo que
le resulta más fácil así
como también sus áreas más
débiles. Esto implica un autoconocimiento
y fortalece la autoaceptación. Aquello,
en la adolescencia, facilita el proceso de la
elección vocacional y disminuye el riesgo
de elegir mal una carrera", explica Salas.
Los padres, ¿qué medidas concretas
pueden adoptar si observan los primeros signos
de una tendencia a lo fácil y a no esforzarse
en sus niños?
Primero, si captan una sola vez que el niño
o adolescente copió directamente una tarea
de Internet o copió en una prueba, debe
haber una reacción inmediata. El niño
no debe quedarse con la sensación de que
"no es para tanto", porque sí
lo es y, además, los documentos tienen
derecho de autor y copiar es un plagio, así
como citar sin referirse a la fuente.
Segundo, los padres, aunque tengan poco tiempo,
tienen que interesarse en las tareas del niño,
identificar las asignaturas que le son mas o menos
difíciles o interesantes a su hijo y asistirlo
en aquello que le resulta más difícil.
Es necesario observar cuidadosamente cada caso
porque un niño que copie recurrentemente
puede estar reflejando dificultades que van más
allá de las de un niño "sano"
o "normal", ya sea en el área
cognitivo o afectivo-social; si lo que ocurre
es excesivo o se hace inmanejable, sería
indicado consultar a un profesional.
¿Cómo formar a niños y jóvenes
perseverantes, con voluntad y autodisciplina?
Es fundamental darles un modelo al cual imitar.
Esto significa que los padres no solo se deben
fiar de un discurso sino que sus actos deben respaldar
sus palabras.
Un tema clave es el refuerzo positivo, si se desea
mantener una conducta es necesario reconocerla,
alabarla, reforzarla desde pequeño. "Estamos
en una cultura en la cual se critican los "errores"
pero no se reconocen los "aciertos".
Si un niño hace algo bien no se le dice
nada porque sólo está haciendo "lo
que debe" o "cumpliendo con sus responsabilidades".
Creo que uno de los grandes problemas a los que
nos vemos enfrentados los psicólogos infanto-
juveniles es a adultos que se centran en los problemas
de los niños en lugar de sus recursos",
dice Salas.
Rápidamente, Natalia Salas y Rosa Eugenia
Peña mencionan algunas estrategias para
que los padres motiven a los niños y creen
en ellos la perseverancia:
- Reforzar a los niños cada vez que muestren
esfuerzos, sin importar el resultado.
Esto está en directa relación con
la necesidad de desarrollar en los niños
y jóvenes habilidades para autoevaluarse.
"Ellos tienden generalmente a que la evaluación
de su desempeño escolar provenga de los
demás: las notas, las anotaciones, las
opiniones del profesor en el informe personal,
los premios o castigos de los padres. Muchas veces,
estas evaluaciones se sienten lejanas, sobretodo
en aquellos que no logran el éxito deseado,
y por sí mismas no son suficientes para
generar cambios", explica Rosa Eugenia
Peña Psicopedagoga del Centro de Desarrollo
Infanto-Juvenil (Ceril).
En ese sentido, es importante orientar la educación
hacia el desarrollo del sentido del aprendizaje.
Cuando existe sentido existen energías
para movilizar la motivación intrínseca
y por ende desarrollar la autonomía necesaria
para que el alumno sea un gestor activo de su
propio aprendizaje.
Es Importante:
- Instar al niño a terminar lo que comienza,
a postergar ciertas necesidades inmediatas para
continuar con su tarea. Puede que el panorama
nuevo que se le presenta sea muy atractivo (por
ejemplo, ir a jugar con un primo o un vecino
o ver su programa favorito de televisión),
pero debe aprender que tiene responsabilidades
previas que cumplir antes de participar en ese
panorama.
- Enseñar al niño que no importa
que se equivoque, bajar esta presión
y expectativa de la perfección. Puede
y va a equivocarse muchas veces, ya sea al realizar
una tarea para el colegio o al intentar hacer
su cama el fin de semana.
- Conocer a los hijos, identificar sus fortalezas
y debilidades y ayudarlo a aceptar las unas
y las otras, sin forzarlo a destacarse en las
áreas que le son muy difíciles.
¡Atención, padres!
Estos son los primeros signos de la tendencia
a no esforzarse, frente a los cuales los padres
deben estar alerta:
- Escasa motivación escolar en general:
"El colegio es una lata", "Me
gustan los recreos", etc.
- Poco interés por aprender: " Y
para qué me va a servir esto", "Qué
pérdida de tiempo", etc.
- Escaso interés por las notas, sobre
todo en niños que están acostumbrados
a que su rendimiento académico sea bajo:
"Entre sacarme un 3,5 y un 4",
- Rendimiento escolar irregular. El alumno puede
tener un 6 y luego un 3,5. "No sé
por qué me fue bien", "A veces
mientras más estudio peor me va".
- Poca claridad en torno al sentido del aprender.
- Escasa autovaluación de sus fortalezas,
debilidades, estrategias de estudio, entre otras
- Generalmente no existen horarios de estudio
en la casa, los cuadernos estarán incompletos,
no existe claridad en torno a las fechas de
pruebas, trabajos, etc.
El esfuerzo, un paso para ser autónomo
Según la psicopedagoga Rosa Eugenia Peña,
idealmente los niños desde sus primeros
años de vida deben desarrollar la autonomía,
aspecto fundamental para lograr una adecuada adaptación
en los distintos sistemas en los que les corresponderá
desenvolverse, especialmente el escolar.
En el desarrollo de la autonomía entendida
como una habilidad general y esencial para la
vida participan varios componentes esenciales:
el reconocimiento y aceptación de objetivos
relevantes para la persona, la "responsabilidad"
para comprometerse en su consecución, la
"perseverancia" y el "esfuerzo"
para lograrlos, la creación de estrategias
para facilitar y finalmente consolidar los logros,
el "compromiso" con valores, juicios
morales y reglas sociales que permitan el trabajo
cooperativo con otros, la tolerancia ante las
dificultades que conllevan frustración.
Un niño o joven requiere de niveles de
autonomía crecientes para consolidar una
educación de calidad y cuando esta habilidad
no está presente o escasamente desarrollada
surgen importantes dificultades para el escolar.
DESTAQUES SUGERIDOS:
Los padres, si captan una sola vez que el niño
o adolescente copió directamente una tarea
de Internet o copió en una prueba, debe
haber una reacción inmediata. El niño
no debe quedarse con la sensación de que
"no es para tanto", porque sí
lo es.
¿Cómo formar a niños y jóvenes
perseverantes, con voluntad y autodisciplina?
Es fundamental darles un modelo al cual imitar.
Esto significa que los padres no solo se deben
fiar de un discurso sino que sus actos deben respaldar
sus palabras.
Martín
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